Opinión

Buenos ciudadanos y excelentes atletas

La disciplina deportiva no debería quedarse dentro de una cancha, cuando ella se convierte en una verdadera forma de actuar.
José Cedeño
domingo, 25 octubre 2026

El deporte no solo debe ser entendido como un espacio para competir, ganar medallas o alcanzar reconocimientos, ya que también es una escuela de vida donde se aprende a respetar, convivir, cumplir normas y asumir responsabilidades. En cada cancha, pista, gimnasio o campo deportivo existe una oportunidad para formar mejores personas. Allí comienza un trabajo que muchas veces no aparece en los marcadores, pero que tiene un enorme valor para la sociedad, ya que formar buenos ciudadanos desde las instalaciones deportivas significa sembrar principios que acompañarán al atleta mucho más allá de su carrera deportiva.

La disciplina es, sin duda, una de las grandes enseñanzas que ofrece el deporte, por lo que, quien aprende a llegar puntualmente a sus entrenamientos, respetar a sus compañeros, escuchar a sus entrenadores y cumplir con sus responsabilidades, también está construyendo hábitos para la vida. La disciplina deportiva no debería quedarse dentro de una cancha, cuando ella se convierte en una verdadera forma de actuar, acompaña al joven en sus estudios, en su hogar, en su trabajo y en la manera de relacionarse con los demás. Por eso, un atleta disciplinado no solo tiene mejores posibilidades de triunfar en el deporte, también está mejor preparado para enfrentar la vida.

En las instalaciones deportivas también se aprende que nadie alcanza una meta completamente solo, ya que es de tener presente que, el compañerismo, el respeto por el adversario, la solidaridad y la capacidad de aceptar una derrota son valores que ayudan a construir ciudadanos responsables. El entrenador tiene aquí una tarea que va mucho más allá de enseñar una técnica, él también educa con sus palabras, pero sobre todo con su ejemplo. Lo mismo ocurre con padres, dirigentes y todos aquellos que forman parte del entorno deportivo, ellos con cada conducta pueden convertirse en una enseñanza y cada decisión puede dejar una huella en quienes están creciendo.

Cuando una persona adquiere buenos hábitos durante su formación, esos hábitos suelen acompañarla en los diferentes espacios de su vida. Un joven que aprende a ser responsable en el deporte tendrá mayores herramientas para asumir con seriedad sus estudios, su trabajo y sus compromisos sociales. Allí está una de las grandes riquezas del deporte, no se trata solamente de preparar atletas para competir, sino de preparar hombres y mujeres capaces de convivir, respetar y aportar positivamente a su comunidad, el verdadero triunfo comienza cuando los valores aprendidos se convierten en una manera de vivir.

Por eso, las instalaciones deportivas deben ser consideradas verdaderos centros de formación ciudadana, cada entrenamiento puede ser una oportunidad para enseñar respeto, responsabilidad, perseverancia y honestidad. Cada competencia puede convertirse en una lección sobre cómo ganar con humildad y perder con dignidad, por lo que, si queremos tener excelentes atletas en el futuro, debemos preocuparnos desde hoy por formar excelentes ciudadanos. Las medallas pueden ocupar un lugar en una vitrina, pero los valores permanecen para toda la vida. Porque antes de formar campeones para el deporte, debemos formar ciudadanos capaces de ser campeones en la vida. Queridos lectores, hasta la próxima, con el favor de Dios. Para contactos: @Joseceden o Facebook / José E Cedeño Gonzalez (El hijo mayor de Otilia Gonzalez).

 

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