Opinión

Andrés Cárdenas, un caballero del arbitraje

Reconocer su trayectoria es valorar el trabajo de quienes, lejos de buscar protagonismo, cumplen sus funciones con dedicación.
José Cedeño
domingo, 01 noviembre 2026

En el deporte venezolano hay personas que dejan huellas por su manera de entenderlo, por la responsabilidad con la que asumen sus compromisos y, sobre todo, por la calidad humana que demuestran dentro y fuera de una cancha. Andrés Cárdenas es uno de esos hombres que se han ganado un lugar especial en el fútbol de salón, no solamente por su experiencia como árbitro de la familia del arbitraje del estado Barina, sino también por su forma de ser, su disposición para colaborar y ese trato sencillo que permite reconocer en él a un excelente compañero. Hablar de Andrés es referirse a alguien que ha sabido construir respeto con el paso de los años, sin necesidad de grandes discursos, porque en el trabajo diario y en la relación con los demás ha encontrado la mejor manera de demostrar quién es.

Su recorrido por el fútbol de salón nacional le ha permitido adquirir una amplia experiencia, especialmente en la Mesa de Control, donde se desempeña como anotador y cronometrista, funciones que requieren atención, responsabilidad y una concentración permanente durante cada encuentro. Allí, donde muchas veces las miradas se concentran en los jugadores y en quienes dirigen el partido desde la cancha, también hay personas cuyo trabajo resulta indispensable para que todo se desarrolle de la mejor manera. Andrés conoce muy bien esa responsabilidad y ha sabido responder a ella con seriedad y compromiso, entendiendo que cada detalle cuenta y que el respeto por el juego comienza también con el cumplimiento de las tareas que corresponden a cada integrante del equipo arbitral.

Pero si algo distingue a Andrés Cárdenas es que su valor no se limita a lo que sabe hacer en la Mesa de Control, ya que su experiencia lo ha convertido en una referencia para los árbitros más jóvenes, quienes encuentran en él una persona a la cual acudir cuando necesitan orientación, aclarar alguna duda o escuchar la opinión de alguien que conoce de cerca las exigencias del arbitraje. Esa confianza no se consigue de un día para otro, ni se impone por ocupar una posición determinada, se gana con los años, con la conducta y con la disposición de compartir lo aprendido. En un mundo deportivo donde cada generación necesita aprender de la anterior, Andrés representa ese compañero que orienta sin humillar, que aconseja sin sentirse superior y que entiende que el conocimiento adquiere mayor valor cuando se pone al servicio de los demás.

En el arbitraje, como en la vida, no todo se reduce a señalar una jugada o cumplir con una responsabilidad durante un partido, ya que también cuentan la amistad, la solidaridad, la capacidad de escuchar y la manera de comportarse cuando aparecen las dificultades. Por eso, quienes comparten jornadas deportivas con Andrés pueden reconocer en él a un compañero que merece aprecio, alguien con quien se puede conversar, compartir experiencias y encontrar una palabra oportuna cuando hace falta. Su presencia dentro de la familia arbitral barinesa y venezolana habla de esos vínculos que se fortalecen con el tiempo y que permiten que una actividad deportiva sea mucho más que una suma de partidos y competencias. Porque detrás de cada uniforme hay una persona, una historia y una manera particular de contribuir al crecimiento de una disciplina.

Desde esta tribuna, vale la pena reconocer a Andrés Cárdenas, una persona que ha hecho de su experiencia una herramienta para aportar al fútbol de salón venezolano y que, con su comportamiento, demuestra que ser un buen árbitro también significa ser una buena persona. Reconocer su trayectoria es valorar el trabajo de quienes, lejos de buscar protagonismo, cumplen sus funciones con dedicación y ayudan a que otros también puedan crecer. El deporte necesita árbitros preparados, pero necesita igualmente compañeros solidarios, personas dispuestas a enseñar y seres humanos capaces de mantener vivo el respeto que debe unir a quienes comparten una misma pasión. Andrés forma parte de esa gente valiosa que merece ser reconocida, porque en el fútbol de salón las mejores jugadas no siempre ocurren con el balón en movimiento, algunas se construyen con la amistad, la humildad y el ejemplo que una persona deja en el camino. Queridos lectores, hasta la próxima, con el favor de Dios. Para contactos: @Joseceden o Facebook / José E Cedeño Gonzalez (El hijo mayor de Otilia Gonzalez).

 

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