Venezuela apuesta por turismo sostenible
El turismo sostenible en Venezuela avanza como una estrategia para equilibrar el crecimiento económico con la preservación ambiental y cultural.
A través del ecoturismo, la educación ambiental y la economía circular, se busca posicionar al país como un destino responsable, capaz de aprovechar su enorme biodiversidad sin comprometerla.
Con selvas amazónicas, tepuyes milenarios, playas caribeñas, llanos, desiertos y arrecifes, Venezuela figura entre los países megadiversos del planeta. Esta riqueza convierte al territorio en un escenario ideal para un modelo turístico que combine disfrute, conservación y desarrollo local.
El turismo sostenible, además de minimizar el impacto ambiental, promueve el uso responsable de los recursos y garantiza beneficios sociales y económicos para las comunidades. En Venezuela, esta visión se ha convertido también en una herramienta educativa que sensibiliza a los visitantes sobre la importancia de proteger los ecosistemas.
“El ecoturismo es el camino, porque la vida es primero”
El gerente general de Formación y Capacitación del Instituto Nacional de Parques (Inparques), ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo (Minec), Kenny Mora, destaca que el turismo sostenible es hoy una pieza fundamental en la gestión de las áreas protegidas del país.
“Desarrollamos el turismo sostenible como una herramienta y estrategia para la preservación de nuestras áreas protegidas. Estrechamos la relación entre el ser humano y la naturaleza mediante acciones de conservación, formación y sensibilización”, explicó.
Mora señaló que cerca del 80 % del turismo nacional ocurre dentro del Sistema Nacional de Parques, lo que convierte al ecoturismo en un eje estratégico para la protección de espacios como Morrocoy, Mochima, Canaima y Los Roques, entre otros.
“Venezuela está entre los primeros diez países megadiversos del mundo. Por eso nuestra visión del ecoturismo es fundamental. Trabajamos con programas como Inparques va a la escuela, la formación de prestadores de servicio y los puntos verdes de sensibilización en temporadas altas”, añadió.
El funcionario enfatizó en que el cumplimiento de las normas dentro de los parques es esencial:
“Para el visitante es diversión, pero para nosotros es protección. El ecoturismo es el camino, porque la vida es primero”, precisó.
Laguna de Tacarigua
En el Parque Nacional Laguna de Tacarigua, declarado sitio Ramsar en 1996 (Conservación de Humedales de Importancia Internacional), la conservación se vive día a día.
Al respecto, el guardaparque supervisor del lugar, Alfredo Fernández, comentó la importancia ecológica del lugar: “La laguna cuenta con cuatro tipos de mangles: rojo, negro, blanco y botoncillo. El mangle rojo es el primer eslabón de la cadena alimenticia. Allí se alimentan los peces recién nacidos por la descomposición orgánica que está allí, que se llama fitoplancton y todo lo que se llama plancton. El negro transforma el agua salada en dulce”.
Añadió que “el mangle blanco es un fototropismo mucho más desarrollado que las otras especies y se da más que todo en los deltas. Por eso es que necesita agua dulce para poderse desarrollar, y el mangle botoncillo lo vamos a conseguir más que todo hacia donde hay tierra, mucho más fuerte, más fértil. Anteriormente, los lugareños lo utilizaban para hacer botes de madera”.
El parque alberga más de 220 especies de aves, entre residentes y migratorias, como flamencos, garzas paleta, corocoras, cotúas, tijeretas y pelícanos.
“Aquí también tenemos monos araguatos y capuchinos, venados caramerudos y matacanes. Los invito a venir y ver por ustedes mismos la diversidad que tenemos”, comentó Fernández.
Protección del caimán de la costa
La guardaparque Jimnimar Gomes, responsable del programa de protección del caimán de la costa, detalla que esta especie está catalogada en peligro de extinción.
“Nuestra tarea es preservar su vida mediante monitoreo constante desde la nidificación hasta la adultez”, indicó.
En los últimos años, el equipo ha logrado rescatar entre 125 y 128 neonatos anualmente. Actualmente, seis hembras permanecen en la zona, incluyendo un ejemplar de aproximadamente cuatro metros.
Gomes detalla que la temperatura del nido determina el sexo de las crías: “A treinta grados nacen machos; por debajo, hembras. Por eso ellas no nidifican en sombra, sino en sitios abiertos donde les pegue el sol”.
Sin embargo, la actividad humana representa un desafío: “Creemos que por la bulla de los pescadores en las noches, algunas caimanas no han vuelto a nidificar. Aun así, seguimos observando movimientos recientes”.
La guardaparque hace un llamado a la comunidad: “No deben cazarlos. El caimán forma parte del equilibrio de nuestros ecosistemas”.
Un futuro posible
El avance del turismo sostenible en Venezuela demuestra que es posible disfrutar de los paisajes naturales mientras se protege su integridad. Desde la educación ambiental hasta la conservación de especies en riesgo, las iniciativas en parques nacionales muestran un país que apuesta por un modelo turístico responsable y alineado con su riqueza natural.
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