Especialistas piden no capturar a pichones de guacamaya
Entre los meses de junio y septiembre se registra el período más crítico para la preservación de las guacamayas en la capital venezolana. Durante este lapso, los polluelos abandonan sus nidos para realizar sus primeros vuelos, por lo que especialistas y autoridades hacen un llamado urgente a la ciudadanía a no intervenir si encuentran un pichón en el suelo.
La médica veterinaria y especialista en animales silvestres, Grecia Marquis, explicó que durante los meses junio, julio, agosto y septiembre es común encontrar crías en el terreno mientras aprenden a volar. Ante esta situación, advirtió firmemente sobre los riesgos de recogerlos, “apartar a un pichón de su entorno natural rompe el lazo familiar con sus padres y fomenta de forma indirecta el comercio ilícito de fauna silvestre en la región”.
“En Caracas, como hay tantos obstáculos, edificios y cualquier cantidad de objetos fijos, ellas no saben esquivar muy bien durante sus primeros vuelos y muchísimas en esta época tienen accidentes menores, porque muchas veces aterrizan mal. Sin embargo, las personas se empeñan, por desconocimiento, en decir que, como está en el suelo y no puede volar, hay que llevársela. No, eso es un error. Las guacamayas bebés, cuando están en el suelo, no tienen potencia suficiente para elevarse y por eso a ellas hay que colocarlas en lo alto; puede ser una platabanda, un balcón, en unos árboles, para que ellas desde lo alto puedan lanzarse y volar junto con sus papás», explicó.
Autoridades y ambientalistas reiteran a los ciudadanos que, al observar un pichón en el suelo, lo ideal es mantener la distancia y no intentar llevarlo a casa ni manipularlo, permitiendo que sus padres continúen cuidándolo en su proceso natural de aprendizaje y emancipación.
“Ninguna guacamaya, ningún ave, aunque sea bebé, pero que tenga sus alas sanas, se va a matar porque se lance desde el penthouse. Ninguno. Todas van a abrir las alas y van a planear. Y ningún bebé vuela solo, sobre todo sus guacamayas. Ellas se van a quedar paradas hasta que llegue su papá. Entonces no vuela, no es porque no pueda volar, sino porque no tiene independencia de voluntad para hacerlo y necesita que sus papás lo guíen, la animen, sobre todo después de ese primer accidente, a ella le da más miedo volar”, dijo Marquis.
La médico veterinaria insistió mucho en que las personas no deben llevarse las guacamayas a sus casas. “No las separen de su papás, ayuden con el protocolo. El que esté en el suelo, esté en lo alto, ese lugar debe estar a la sombra, porque ellas se tardan mucho en irse, no las vamos a poner a llevar sol en un lugar por muchas horas, hasta que los papás acudan a buscarla. Ellos siempre van, las alimentan y las animan a retomar su vuelo”, explicó.
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