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Trump amenaza con ser el “señor veto” si pierde el Congreso

El electorado latino muestra una mayor movilización anticipada y un menor respaldo al partido gobernante que lidera el actual mandatario.
Por: AP
lunes, 02 noviembre 2026
Trump lanza amenaza si pierde las elecciones.
Cortesía | En caso de perder también el Senado, la Casa Blanca vería bloqueada la confirmación de nuevos jueces federales e integrantes del poder ejecutivo.

Las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, convocadas para el 3 de noviembre de 2026, representan una prueba decisiva para el equilibrio de poder en Washington. Sin embargo, Donald Trump ya tiene perfilada su estrategia si los republicanos pierden el control del Congreso: recurrir de forma sistemática al veto presidencial. A pocas horas de la apertura de las urnas, el presidente estadounidense dejó claro que empleará sus facultades ejecutivas para bloquear cualquier intento de la agenda demócrata.

“Supongo que me convertiré en el señor Veto”, afirmó Trump durante una entrevista en el pódcast Pod Force One para The New York Post. “No voy a dejar que lo arruinen”, advirtió el mandatario, sugiriendo que aún podrá influir en el rumbo político incluso si la oposición toma la mayoría. “Y en algún momento, probablemente lleguemos a acuerdos. Eso es lo que ha pasado. Quiero decir, esto no sería la primera vez”, añadió.

En este contexto, Trump detalló su visión sobre el punto de estancamiento legislativo que podría generarse: “Te estarán enviando cosas. Tú las vetarás. Y eventualmente, después de uno o dos meses de que todo sea vetado —simplemente están desperdiciando [tiempo]—, vienen y haces un acuerdo. Creo que probablemente eso pasaría, pero con suerte no tendremos que preocuparnos por eso”.

¿Qué se elige y por qué son elecciones clave?

En estos comicios de mitad de mandato (midterms) se renueva la totalidad de los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 escaños del Senado. Además, se disputan 36 gobernaturas y cientos de cargos locales y estatales a lo largo del país.
Estas elecciones son trascendentales por tres razones fundamentales, ya que actúan habitualmente como un referéndum sobre los dos primeros años de mandato de Trump, donde el partido en el poder históricamente tiende a perder representación en el Congreso.

Actualmente, los republicanos mantienen mayorías muy ajustadas (218-214 en la Cámara de Representantes y 53-47 en el Senado). A los demócratas les bastaría un avance neto de 4 escaños en cada cámara para arrebatar el control del poder legislativo.

El control del Senado determina la ratificación de jueces federales, magistrados del Tribunal Supremo y altos cargos del Gabinete presidencial.

Sondeos recientes: un panorama desfavorables para Trump

Los promedios y encuestas de última hora proyectan un escenario adverso para el oficialismo republicano. Promedios de sondeos como RealClearPolitics, Decision Desk HQ y Silver Bulletin sitúan a los demócratas al frente con una ventaja de entre 5 y 9 puntos a nivel nacional (aproximadamente un 52% frente a un 43% de intención de voto republicana).

Análisis de proyecciones como las del Cook Political Report señalan a los demócratas como favoritos para recuperar la Cámara Baja, con estimaciones que les otorgan hasta 229 escaños. En el Senado, los mercados de predicción y sondeos en estados clave (como Texas, Ohio o Iowa) muestran contiendas sumamente ajustadas, asignando a la oposición posibilidades reales de victoria en ambas cámaras.

El escenario tras una derrota: a qué se enfrentaría Trump

A pesar de que conservar el veto presidencial le permite frenar proyectos normativos (ya que revertir un veto requiere el voto de dos tercios de ambas cámaras), la pérdida del Congreso alteraría profundamente el tramo final de su administración.

Quedarían congeladas nuevas reformas fiscales, leyes de desregulación o recortes presupuestarios. Una mayoría demócrata en la Cámara Baja activaría de inmediato comités con potestad de citación (subpoena) e investigación sobre las actividades del Gabinete, sus empresas familiares o decisiones de la administración.

Aunque una destitución exigiría una mayoría cualificada de dos tercios en el Senado prácticamente inalcanzable, la Cámara de Representantes bajo control demócrata tendría la facultad de iniciar juicios políticos (impeachment) contra el mandatario o miembros de su equipo.

En caso de perder también el Senado, la Casa Blanca vería bloqueada la confirmación de nuevos jueces federales e integrantes del poder ejecutivo.

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