El portavoz del Kremlin (presidencia de Rusia), Dmitri Peskov, aseguró que la agudización del conflicto en Yemen, con los avances de los hutíes en los últimos días en la costa del mar Rojo, son consecuencia directa de la agresión no provocada de Estados Unidos e Israel contra Irán que comenzó en febrero.
El alto funcionario recalcó que el presidente de su país, Vladimir Putin, “afirmó en repetidas ocasiones tras los ataques contra Irán que estas acciones no provocadas podrían desestabilizar la región. Ahora estamos presenciando las consecuencias” de las mismas.
Peskov, en declaraciones reseñadas por la agencia rusa Interfax, advirtió que “habrá más consecuencias para la economía mundial, que aún son difíciles de calcular”, una situación que, subrayó, “será muy grave para todos”.
El vocero presidencial declinó pronunciarse sobre si Rusia está planteándose reconsiderar su reconocimiento a las autoridades yemeníes ante los avances de los hutíes. Expresó que “lo principal ahora es estabilizar la situación”.
