Justicia militar pide despojar de su rango a Bolsonaro
El Tribunal Superior Militar de Brasil se prepara para iniciar un proceso histórico que trasciende lo jurídico para entrar en el terreno del honor castrense. Tras las condenas dictadas por el Tribunal Supremo Federal, la justicia militar revisará esta semana los casos que podrían culminar en la pérdida de rango y cargo del expresidente Jair Bolsonaro y varios altos mandos.
Esta revisión no busca reevaluar los delitos ya juzgados, sino determinar formalmente si las acciones de estos oficiales representan una deshonra incompatible con los valores fundamentales de las Fuerzas Armadas.
La Fiscalía General Militar tiene previsto entregar las solicitudes formales en los próximos días, activando un mecanismo que busca depurar las instituciones de aquellos que atentaron contra el orden democrático.
El juicio se centrará en la figura del capitán de la reserva y sus colaboradores más cercanos, quienes, al participar en un intento de golpe de Estado, habrían roto el juramento de lealtad a la Constitución que sostiene la estructura del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.
Para las Fuerzas Armadas brasileñas, la actuación de este grupo de oficiales no solo constituye un delito penal, sino que se percibe como una mancha profunda en la trayectoria institucional. Al involucrar a figuras de máximo nivel en planes antidemocráticos, se ha puesto en entredicho el prestigio de una carrera que exige abnegación y respeto absoluto a la ley, transformando lo que debió ser un servicio a la patria en una afrenta directa a sus cimientos.
El examen de la indignidad para el cuerpo de oficiales
El procedimiento ante el Tribunal Superior Militar no funciona como una instancia de apelación sobre la sentencia emitida en Brasilia, sino como un juicio de conducta ética y profesional.
Los jueces militares tienen la tarea específica de analizar si las condenas por golpismo hacen que la permanencia de estos individuos en los cuadros de la reserva sea insostenible. En este sentido, la justicia militar actúa para proteger el decoro de la profesión frente a comportamientos que desvirtúan la esencia del uniforme.
Bajo este marco, se evalúa si los implicados han incurrido en faltas que los inhabilitan para ostentar las insignias que un día les fueron conferidas.
El enfoque se centra en la «indignidad para el oficialato», un concepto que define cuándo un militar ha dejado de ser digno de representar a su institución. Este juicio de honor es el paso final para formalizar que un condenado por traicionar la democracia no puede seguir siendo considerado parte de la élite militar del país.
El procedimiento se ajusta estrictamente a lo establecido en la Constitución de Brasil, que prevé la declaración de indignidad para el personal militar condenado a penas superiores a los dos años de prisión, una vez que la sentencia sea firme. De confirmarse la pérdida de sus grados, los implicados dejarán de recibir los beneficios y honores correspondientes a su antiguo rango, sellando así su expulsión simbólica y administrativa de la vida militar brasileña.
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