Autoexamen de mama no es suficiente para detectar lesiones tempranas
Durante años, uno de los mensajes más repetidos en las campañas de prevención del cáncer de mama ha sido “tócate”. Sin embargo, aunque conocer las mamas y estar atentas a cualquier cambio sigue siendo importante, el autoexamen no es suficiente para detectar todas las lesiones, especialmente aquellas que se encuentran en sus etapas más tempranas.
A propósito del Mes Rosa, dedicado a la sensibilización sobre el cáncer de mama, el médico radiólogo Isaac Rodríguez hace un llamado a cambiar la perspectiva sobre el cuidado de la salud mamaria: no esperar a sentir un bulto para acudir a una evaluación, sino incorporar los estudios de imagen a los controles médicos de acuerdo con la edad, los antecedentes y el riesgo individual.
Lesiones pequeñas que no se detectan al tacto
El especialista explica que existen alteraciones tan pequeñas que no pueden identificarse mediante la palpación en casa.
Algunas pueden medir apenas 1,5 o 4 milímetros, mientras que otras se manifiestan como microcalcificaciones, pequeños nódulos o cambios en el estroma mamario, es decir, el tejido que sirve de soporte a las estructuras de la mama.
“Tratamos de que el paciente no acuda al estudio cuando ya hay palpación, sino que lo haga de manera rutinaria, porque cuando se detectan estas lesiones en estadios tempranos, los porcentajes de recuperación son muy favorables”, es el mensaje que resume la recomendación del radiólogo.
La diferencia es importante: cuando una lesión puede sentirse al tacto, ya existe una alteración que merece evaluación, pero otras pueden permanecer ocultas hasta que se realizan estudios especializados.
Pacientes que no se sentían nada
Rodríguez explica que, en su experiencia, ha atendido casos en los que la paciente no había identificado ninguna anomalía durante el autoexamen, pero una evaluación ginecológica llevó a solicitar estudios de imagen que permitieron observar lesiones milimétricas.
Este tipo de situaciones demuestra la importancia de complementar la evaluación clínica con herramientas capaces de examinar el tejido mamario en detalle. La mamografía puede revelar microcalcificaciones y otras alteraciones que no necesariamente producen síntomas o cambios perceptibles al tacto.
Es importante recordar que encontrar una alteración no significa necesariamente tener cáncer. Algunas imágenes corresponden a cambios benignos que deben ser evaluados por un profesional para determinar si requieren seguimiento o estudios adicionales.

Mamografía y tomosíntesis: ¿cuál es la diferencia?
La mamografía es un estudio de imagen que utiliza rayos X en dosis bajas para examinar el tejido mamario y detectar alteraciones antes de que produzcan síntomas. Es una de las principales herramientas para la detección temprana del cáncer de mama.
En su modalidad convencional, las imágenes son bidimensionales (2D). Generalmente, se obtienen proyecciones desde distintos ángulos para observar las estructuras de la mama.
La tomosíntesis mamaria, conocida como mamografía 3D, es una tecnología avanzada que obtiene múltiples imágenes desde diferentes ángulos mientras el equipo se desplaza en un pequeño arco alrededor de la mama. Posteriormente, un sistema informático reconstruye esas imágenes en cortes delgados que permiten estudiar el tejido por secciones.
Según Rodríguez, esta tecnología ofrece una visualización más detallada de las estructuras mamarias y puede facilitar la identificación de alteraciones pequeñas que resultan más difíciles de distinguir cuando los tejidos se superponen en una imagen bidimensional.
Aunque ambos estudios requieren posicionar y comprimir la mama durante la adquisición de las imágenes, Rodríguez destaca que con la tomosíntesis ya existe un porcentaje de compresión determinado que le brinda mayor comodidad al paciente.
La elección entre mamografía convencional, tomosíntesis u otros estudios complementarios debe responder a la indicación médica, las características de cada paciente y la disponibilidad de los equipos.
No todos los nódulos son cáncer
La preocupación por el cáncer de mama puede generar temor cuando una persona descubre un bulto durante la palpación. Sin embargo, no todas las alteraciones mamarias son malignas.
Rodríguez explica que algunas mujeres jóvenes, incluso alrededor de los 20 años, pueden palparse varios nódulos y alarmarse, cuando en realidad podrían corresponder a cambios fibroquísticos de la mama, una condición benigna que puede producir nódulos, sensibilidad o cambios en la consistencia del tejido.
Esto no significa que deba ignorarse cualquier alteración. La recomendación es acudir a un profesional de la salud para determinar su naturaleza y establecer si es necesario realizar una ecografía, una mamografía u otro estudio según la edad y las características del hallazgo.
La evaluación mediante imágenes permite distinguir entre diferentes tipos de alteraciones y orientar los siguientes pasos. De esta manera, se evitan conclusiones precipitadas y se facilita que cada paciente reciba la atención que necesita.

¿Cómo prepararse para una mamografía o tomosíntesis?
Antes de acudir a un estudio mamario, es conveniente seguir algunas recomendaciones que ayudan a facilitar el procedimiento y mejorar la calidad de las imágenes:
- Llevar estudios anteriores: presentar las mamografías, ecografías y sus respectivos informes para que el radiólogo pueda compararlos con los resultados actuales.
- Informar sobre cualquier cambio: comunicar al personal de salud si se ha notado un bulto, secreción por el pezón, cambios en la piel, dolor localizado u otra alteración.
- Evitar desodorantes y productos en la zona: el día del examen, no utilizar desodorantes, talcos, cremas o lociones en las mamas ni en las axilas, ya que algunos residuos pueden aparecer en las imágenes y dificultar su interpretación.
- Informar sobre antecedentes relevantes: comunicar si existen antecedentes personales o familiares de cáncer de mama, cirugías mamarias, uso de hormonas o posibilidad de embarazo.
- Elegir un momento adecuado: si las mamas suelen estar sensibles durante la menstruación, puede ser conveniente programar el estudio para una fecha en la que haya menos molestias, de acuerdo con las indicaciones del centro.
- Seguir las instrucciones del centro médico: consultar previamente si se requiere alguna preparación especial y preguntar cuándo estarán disponibles los resultados.
Durante la mamografía o la tomosíntesis, la compresión de la mama es necesaria para obtener imágenes adecuadas. Si genera dolor importante, debe comunicarse al personal técnico para que pueda ajustar el procedimiento cuando sea posible.
La detección temprana no debe depender de la palpación
El llamado durante el Mes Rosa es a ampliar la conversación sobre el cuidado mamario. El autoexamen puede ayudar a reconocer cambios, pero no previene el cáncer ni sustituye las pruebas de detección recomendadas.
La mamografía y la tomosíntesis permiten identificar algunas alteraciones antes de que sean palpables, lo que puede favorecer un diagnóstico en etapas más tempranas y ampliar las opciones de tratamiento cuando se detecta un cáncer.
Más que esperar a encontrar un bulto, el objetivo es acudir a los controles correspondientes y conversar con un profesional de salud sobre cuándo realizar los estudios de imagen.
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