Salud

Aumenta la esperanza de vida según la OMS

La media global ha llegado a los 73,3 años, según informe presentado en Ginebra.
sábado, 03 octubre 2026
Aumenta la esperanza de vida según la OMS
Cortesía | La esperanza de vida aumentó a nivel mundial según investigación de la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó este viernes desde Ginebra que la esperanza de vida media global ha llegado a los 73,3 años, situándose muy cerca del nivel registrado en 2019 antes de la pandemia de covid-19.

Advirtió que “las enfermedades no transmisibles representan una proporción cada vez mayor de la mortalidad”.

​En medio de la progresiva superación de las perturbaciones sanitarias globales, el organismo internacional detalló que, durante el año 2023, la esperanza de vida media mundial “alcanzó 73,3 años, cerca de la cifra de 73,4 años registrada en 2019”. Esto consolida una importante recuperación demográfica tras los años más críticos de la emergencia internacional.

El informe presentado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Ginebra refleja un punto de inflexión decisivo en la demografía y salud pública global: la recuperación paulatina tras el impacto devastador del covid-19 y la aceleración de un desafío crónico que reasigna las prioridades sanitarias a escala mundial, precisaron agencias.

Recuperación de la esperanza de vida tras la pandemia

El incremento de la esperanza de vida media a 73,3 años representa una recuperación sólida frente a la severa pérdida de años de vida sufrida entre 2020 y 2021. Durante el pico de la pandemia de COVID-19, la mortalidad directa e indirecta provocó un retroceso histórico que borró casi una década de avances en salud global.

Retorno a la línea base de 2019: el nivel actual sitúa a la población mundial muy cerca de las cifras previas a la crisis sanitaria global, lo que confirma el impacto positivo de las campañas masivas de vacunación, la inmunidad adquirida y el restablecimiento progresivo de los sistemas de atención primaria.
Resiliencia de los sistemas de salud: muestra que, a pesar del colapso inicial, la capacidad de respuesta sanitaria global logró estabilizar los indicadores básicos de mortalidad en un plazo relativamente breve.

La brecha estructural

A pesar de la cifra media global, el reporte indica disparidades entre regiones y niveles socioeconómicos:

Brecha entre países desarrollados y en desarrollo: mientras que en naciones de ingresos altos la esperanza de vida supera con frecuencia los 80 años, en varios países de ingresos bajos (especialmente en África subsahariana) se mantiene rezagada en torno a los 60-64 años.

Impacto en la calidad de vida: un aumento en la esperanza de vida no implica necesariamente una mayor esperanza de vida saludable (Hale, por sus siglas en inglés). Los años ganados suelen estar acompañados de discapacidades o limitaciones funcionales si no hay un control preventivo adecuado.

Las Enfermedades No Transmisibles (ENT)

El punto central de la advertencia de la OMS gira, según el reporte de las agencias, en torno al cambio en el patrón de mortalidad global: las enfermedades no transmisibles están sustituyendo a las patologías infecciosas como la principal causa de muerte prematura.

Las principales patologías responsables de este incremento en la mortalidad global están encabezadas por las enfermedades cardiovasculares, tales como infartos, accidentes cerebrovasculares e hipertensión arterial, seguidas por el cáncer, con una marcada incidencia en los tumores de pulmón, mama, colorrectal y próstata.

A estas se suman las enfermedades respiratorias crónicas, como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), junto con la diabetes tipo 2 y diversos trastornos metabólicos estrechamente vinculados al sedentarismo.

La aparición y agravamiento de todas estas condiciones se ven impulsados por factores de riesgo determinantes como el consumo de tabaco, el abuso de alcohol, la falta de actividad física, la contaminación del aire y hábitos alimenticios basados en dietas ricas en azúcares y grasas ultraprocesadas.

Reestructuración urgente

El diagnóstico de la OMS exige una reestructuración urgente en la manera en que los gobiernos financian y gestionan sus sistemas de salud, lo que requiere transitar de un modelo reactivo enfocado en curar la enfermedad aguda hacia uno preventivo orientado a la gestión del riesgo y la detección temprana de condiciones crónicas.

Esta transformación resulta imprescindible para garantizar la sostenibilidad financiera, dado que las enfermedades no transmisibles demandan tratamientos prolongados y costosos que representan una carga insostenible para las familias y los presupuestos estatales si no se abordan a tiempo. Asimismo, se vuelve indispensable la intervención en los determinantes sociales mediante políticas intersectoriales que promuevan el acceso a alimentos saludables, garanticen espacios para la actividad física y establezcan normativas ambientales estrictas.

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