Banco de Leche en Ciudad Bolívar intensifica jornada de captación
Ante la grave situación por los terremotos registrados en el territorio nacional, el Complejo Hospitalario Universitario Ruiz y Páez ha redoblado de manera urgente sus esfuerzos asistenciales; específicamente en el área de Neonatología, el Banco de Leche Humana ha activado un plan operativo de emergencia médica.
La intención no es solo dar respuesta inmediata a las familias afectadas por el desastre, sino muy especialmente a los recién nacidos y bebés que lamentablemente quedaron huérfanos tras la pérdida de sus madres en los colapsos estructurales.
La tragedia sísmica ha dejado un escenario crítico: por un lado, el estrés postraumático y el impacto psicológico en las sobrevivientes puede inhibir temporalmente la producción natural de leche materna; por el otro, la dolorosa realidad de los lactantes que han quedado desamparados convierte a este banco como garantía de supervivencia.
Frente a esta realidad, la unidad mantiene un despliegue total para abastecer la demanda interna, mientras que el proceso de captación de donantes voluntarias externas se ejecuta activamente desde las 8:00 a.m..
El personal califica estas jornadas como un proceso “rápido, seguro y de extrema necesidad” para salvar las vidas de estos pequeños.
Estricta bioseguridad para proteger a los más vulnerables
Para hacer frente a la crisis sin comprometer la salud de los pacientes pediátricos y los bebés en cuidados intensivos, el hospital mantiene bajo estricto celo sus protocolos de inocuidad.
Cada madre con excedente de leche que acude de forma solidaria a donar es ingresada a las salas de extracción equipada obligatoriamente con tapabocas y bata quirúrgica descartable. El banco provee la totalidad de los envases estériles para eliminar riesgos de contaminación.
Una vez recolectado el alimento, se activa de inmediato una logística rigurosa de conservación: la leche es resguardada bajo una cadena de frío idéntica a la utilizada en los bancos de sangre.
Este sistema permite mantener intactas las propiedades inmunológicas del fluido, el cual es distribuido con máxima prioridad a neonatología y a los centros o refugios que albergan a los lactantes damnificados y sin amparo materno a través de la Ruta Materna de emergencia.
El filtro epidemiológico no se flexibiliza a pesar de la coyuntura: es un requisito obligatorio e indispensable que las madres presenten en físico sus pruebas actualizadas de VIH y VDRL con diagnóstico negativo.
Aquellas ciudadanas con serología positiva quedan estrictamente excluidas del proceso para salvaguardar la salud colectiva de los neonatos en situación de riesgo.
Solidaridad interconectada en el oriente
La operatividad ininterrumpida de esta unidad en Ciudad Bolívar forma parte de un circuito de respuesta rápida en el oriente venezolano, donde también se encuentran activos el Hospital Manuel Núñez Tovar en Maturín (Monagas) y la Maternidad Candelaria García en Carúpano (Sucre) para centralizar la ayuda alimentaria infantil.
En el marco de esta emergencia, las autoridades del Ruiz y Páez recuerdan que la normativa institucional prohíbe de manera absoluta el uso de teteros, chupones o fórmulas sucedáneas no autorizadas en el recinto.
En aquellos casos donde los bebés conservan a sus madres, se prioriza el alojamiento conjunto inmediato y el contacto piel a piel durante la primera hora del nacimiento para mitigar el impacto emocional del desastre.
Para los niños que quedaron sin cuidado parental, la solidaridad de las madres lactantes de la región se convierte en el único camino para asegurar su desarrollo y bienestar.
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