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¿Cómo puedo manejar la distracción del celular con mi hijo?

El celular es visto desde la opinión pública como un distractor en los colegios, más también puede ser una herramienta pedagógica.
miércoles, 28 enero 2026
Celular
Archivo PRIMICIA | Los teléfonos celulares también pueden ser beneficiosos para la enseñanza

Con la decisión de algunos colegios en Ciudad Guayana, de prohibir el uso del celular en su institución, entra en la mesa el debate de si es beneficioso o no el uso del teléfono dentro de los colegios. En la actualidad, el dispositivo móvil se ha convertido en una extensión del cuerpo más. 

Según Óscar Misle, fundador de Centros Comunitarios de Aprendizaje (Cecodap), educador y terapeuta, el debate de cómo manejar los celulares dentro de las aulas es el gran dilema actual en la educación. 

Es un gran debate, es una gran discusión internacional. La opinión nuestra es que hay que regular. Hay que regular porque el encanto de lo prohibido, hace que no necesariamente se solucionen los problemas que derivan de los celulares”, señala.

Para el fundador de la organización no gubernamental enfocada en la defensa del niño, hay que regular el cómo, el dónde y cuándo se deben usar los celulares. Un uso supervisado, pero en que se analice cada contexto y la realidad específica de la institución educativa. 

Una mirada similar a la que tiene la psicóloga clínica Kimberlyn Ramos.La tecnología no puede ser un enemigo de la crianza, sobre todo porque vivimos en una era digital donde prácticamente todo se nos desenvuelve o se nos da en pantallas”.

Por eso hay que tener en cuenta que beneficios y que desventajas pueden haber en cuanto al uso o no de estos dispositivos. Además, vislumbrar hacia donde se puede apuntar para una convivencia sana con la tecnología.

Beneficios del uso del celular 

Para Misle, los que argumentan que el celular puede ser útil para proyectos pedagógicos concretos, tiene que ser bajo una supervisión específica.

Se requiere un docente que tenga control grupal y que la brecha que existe por el uso del celular, después del estatus social, no marque más en diferencias sociales que puedan ser generadoras de conflictos en el aula”. 

Agrega que se reduce la ansiedad de los padres al saber que sus hijos se pueden comunicar con ellos en caso de necesitarlo. Puede ayudar a fomentar la “alfabetización digital” en un entorno seguro y supervisado. 

Esa parte para el educador y terapeuta es importante, pues así los estudiantes no descubren el mundo digital en áreas sin supervisión, quedando expuestos a todo tipo de información sin seguridad. 

También resalta el enseñar el uso de nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial. “La posibilidad de desarrollar criterios para detectar, por ejemplo, lo que son las noticias falsas, las fuentes engañosas o los algoritmos que marcan o que te llevan o te incitan a utilizar sobre contenido no sano”.

Ramos insiste en que es importante enseñarle a los niños el uso de estos dispositivos.

Explica que se les puede enseñar a comunicarse con su red de apoyo mediante los teléfonos, pero enfatiza que el acceso al Internet sí debe ser supervisado y que, en su opinión, debe ser a partir de los 12 o 13 años. 

Aunque subrayó que más que la edad, hay que tener en cuenta el nivel de madurez del joven. 

Desventajas del uso del celular

Dentro de los aspectos negativos del uso de celulares en el área académica está un factor clave, la capacidad de atención. Este es el principal punto que se aborda a la hora de mencionar defectos del uso de las pantallas. 

Según Ramos, no es que los estudiantes perdieran su capacidad de atención, “es que su umbral de aburrimiento ha aumentado drásticamente. Se aburren muy fácilmente”.

Detalla que es debido a la inyección de dopamina constante que tienen a través de los contenidos en las pantallas digitales. La democratización de la información y el fácil acceso a ella gracias a la tecnología también ha mermado la capacidad de análisis de los alumnos. 

Estamos viendo cómo todas esas funciones cognitivas están siendo desplazadas por lo rápido, por lo tecnológico. Tienes que hacer la tarea más rápido y entonces, no se le da al niño ese estímulo de, por ejemplo, de si haces la tarea y me haces un análisis de lo que dijiste, tienes tal premio, sino que entre más rápido termines la tarea, más rápido vas a salir a jugar”.  

Países como Francia y Reino Unido, tienen implementadas políticas duras en las que prohíben los teléfonos desde primer nivel hasta secundaria.  Según Óscar Misle, estas políticas han funcionado en la salud mental y en la mejora del rendimiento académico. 

Según sus estudios, mejoraron drásticamente la concentración reduciendo los casos de ciberbullying dentro del instituto escolar y logrando mayor desarrollo de habilidades sociales y de conexión entre los estudiantes”. 

La bomba de dopamina que reciben los estudiantes mediante su teléfono puede generar cierto aislamiento social e incluso un síndrome de abstinencia cuando se está sin esta. 

Sin una pantalla de por medio el niño está obligado a relacionarse y fortalecer esas habilidades sociales. Así lo describe la psicóloga clínica Kimberlyn Ramos.

Alternativas 

Hay pros y contras sobre si se debe o no utilizar el teléfono en los colegios. Ya vista algunas, existen opciones que permiten suplir esos niveles de dopamina que se generan a la hora de ver un TikTok o participar en un juego. 

Ramos menciona tener actividades que generen los mismos estímulos a base de recompensas. “No nos damos cuenta de la importancia que tiene el juego en el aprendizaje infantil, cómo los niños aprenden más jugando que propiamente investigando o viendo clases”. 

Desde juegos de mesa como ludo o ajedrez hasta clubes de teatro o debate. Actividades que incentiven la interacción entre estudiantes y exista algún tipo de premio. 

Deportes o clases de manualidades o pintura también están entre opciones recomendadas por la profesional. La idea es tener un espacio fuera de las clases convencionales en las que los alumnos puedan descansar y a la vez ser estimulados de forma indirecta. 

Así también se puede solucionar el tema de la capacidad de atención y el aburrimiento. “Lo que tengo que aprender es a enseñarles a mantener la atención. Enseñarles cómo mantener ese esfuerzo mental por periodos prolongados de tiempo y que también puedan recibir una recompensa”.  

Aunque admite que no es un trabajo que se haga de un día para otro y que no depende en su totalidad de los centros de educación. Fomentar estos hábitos también forma parte de lo que el menor haga en su propio hogar. 

Futuro

Misle por su parte, aclara que el futuro debe ir por la calle del control, pero no uno “policial”, sino responsable. Hacer reglamentos de uso en el que estén involucradas todas las partes, colegio-padres-alumnos. 

“El sistema educativo no puede seguir tratando al celular como un intruso o un enemigo”. 

Destaca que se debe enseñar el uso positivo y responsable. Hacer que el celular pase de ser un distractor a un “laboratorio portátil”. Usar las pantallas y su lenguaje para un propósito educacional. 

Por ejemplo, en el caso de TikTok, producir contenido para que los propios estudiantes puedan editar videos. Programar, crear podcasts que tengan uso en la comunicación, en la interacción y en en las respuestas que se puedan dar desde el punto de vista académico”. 

Todo de la mano de un diálogo que tenga a todos representados y con acuerdos propuestos desde el beneficio mutuo. 

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