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“Pájaros de Carnaval”: Expresión auténtica de Ciudad Bolívar

Fundación Parapara redobla esfuerzos para mantener la tradición del juglar Alejandro Vargas y que ha quedado en segundo plano.
martes, 01 marzo 2022
Cortesía | Mariíta Ramírez es la guardiana de esta manifestación

En las calles de Angostura, en tiempos de carnaval, “el negro” Alejandro Vargas salía a las calles a cantar y a bailar con una manifestación hermosa que reunía a los vecinos y los invitaba a parrandear.

Corrían los años 40 del siglo XX y aquella muchachada esperaba con ansias las comparsas que traían música y un espectáculo teatral para cantarle a la flora y a la fauna guayanesa: los “Pájaros de Carnaval”.

Pero ¿de qué se trataba eso? Le decían “Pájaro” a la figura central que era el motivo sobre el cual se componía la “guasa”, un ritmo entre merengue criollo y calipso.

Fue así como cada año podía sacar un tema diferente como “La sapoara”, “El valentón”, “La Guitarrilla” o “La Garza Paleta”. Como explica Mariíta Ramírez de la Fundación Parapara de Ciudad Bolívar y guardiana de esta manifestación, la comparsa recorría las calles y hacían paradas para hacer la representación y luego, al finalizar, pasar el sombrero o pedir alguna colaboración para el equipo artístico y los músicos.

En el centro iba aquel “pájaro”, un armatoste elaborado que en un principio cargaban entre varios y que hoy en día se ha adaptado a un vestuario más llevadero para un personaje.

Los “Pájaros de Carnaval”, explica Ramírez, corresponden a esa forma de diversión genuina del pueblo, de la tradición de paraderos y serenateros de reunir gente y armar una fiesta, compartir, bailar y reír.

Es una expresión cultural en la que todo el que quiere puede participar. Bien sea tocando instrumentos, actuando en alguno de los personajes, bailando o hasta colaborando en la logística.

Si bien el calipso de El Callao, sus personajes y la exposición que ha tenido la manifestación ha cubierto todo el territorio regional, el estado tiene otras expresiones de sus municipios, como la guasa y los “Pájaros de Carnaval” cuyos exponentes no dejan desaparecer.

Aunque pueda tener características similares a algunas diversiones orientales como “La lancha Nueva Esparta” o “El pájaro Guarandol”, desde la Fundación Parapara se ruega encarecidamente a los grupos de danza que son los que más adaptan esta manifestación a escena, se le llame por su nombre: “Pájaros de Carnaval”.

Para entrar en contexto

“En el centro de nuestro país existió una guasa en los tiempos de la música cañonera. Sus letras eran de guasonería, de burla y el ritmo guasa, merengue para esa zona. Don Alejandro Vargas hizo particularidad de su ritmo de guasa que también tiene su sonsonete merenguia’o cantándole a la flora y a la fauna bolivarense o algunos hechos especiales que acontecieron”, explica la profesora Ramírez.

Asegura que: “Si aún viviera don Alejandro Vargas ya tuviera su guasa alusiva al covid y su ‘pájaro de Carnaval’ y hasta el planteamiento de cómo curarla. Tenía sabiduría de cómo efectuar las letras”.

El mismo Vargas elaboraba sus “Pájaros de Carnaval”. “El mismo pueblo le dio ese nombre de pájaros, alusivo a comparsa popular de calle, no a pájaros de volar”, agrega.

La población había quedado marcada por figuras como La garza paleta o el Pájaro Piapoco (tucán) y luego no hubo manera, aunque hicieran la comparsa con figuras como el caimán del Orinoco o el merey, de que dejaran de llamarlo “pájaros”.

Con estas comparsas Vargas hacía su labor de juglaría. Era su forma de ganarse la vida. Avanzaban por las calles y quien quisiera disfrutar del acto, tenía que dar una propina.

Recuerda la bulla y la algarabía de la gente cuando veía bajar de la calle Carabobo a don Alejandro y su equipo artístico.

Para tocar la guasa y acompañarla se usan cuatro, guitarra, tambor y maracas. “Lo acompañaba Pura, la señora que animaba todos esos bailes que él hacía. Yo era mirona con mi mamá. Don Alejandro vivía al final de la calle Carabobo y la primera parada que hacía al salir era al pie del cerro El Vigía, cerca de mi casa”, dice la cultora.

Detalles

El baile cadencioso, simulando un ritmo de marcha o avance, no tenía coreografía pues salían las bailarinas alrededor del “pájaro” que era la figura central. Se usaban pañuelos para agitarlos y animar a la gente (además había mucho calor y había que secarse el sudor) y el que podía llevaba sombrero, aunque en la actualidad en la danza de proyección se usa el sombrero en homenaje a Mariíta.

¿La vestimenta? Usualmente alguna típica de la zona, las faldas nunca faltaron. Pero la gente que salía a bailar en las comparsas lo hacía como fuera: con batas, en chancletas.

Destaca la directora de la Fundación Parapara que en Angostura había amplia tradición de espectáculos teatrales itinerantes pues lo que aprendían actores o actrices con las compañías de teatro o zarzuelas de las primeras décadas del siglo XX que llegaba a la capital, lo convertían luego en pequeños montajes que iban presentando por las calles para obtener algunos ingresos.

 Es así que las pequeñas comedias no faltaban y luego se aunaban a propuestas en conjunto con la Juglaría, las parrandas o guasas de Alejandro Vargas, según la época del año.

Vargas autor además de emblemáticas piezas como “Casta paloma”, “El sapo” y “La barca de oro”, falleció en 1968, pero su aporte y legado cultural se mantienen vigentes gracias a Fundación Grupo Parapara.

Sobre Ciudad Bolívar, la maestra Ramírez apunta que el carnaval tenía varias variantes: desde jugar en las calles con agua, mojando a todo el que pasaba; las manifestaciones de calle como los “Pájaros” y otras representaciones teatrales, un mega desfile desde la calle Caracas al Paseo Orinoco, esperando obtener los premios que otorgaba la gobernación y las grandes fiestas en los clubes privados con orquestas e invitados nacionales e internacionales.

Confía en que los bolivarenses se sigan sumando activamente a la reivindicación de las tradiciones propias de la ciudad y enaltezcan el legado histórico de tantos cultores que dejaron un valioso tesoro a la ciudadanía.

En acción

La Fundación Grupo Parapara realizó un desfile en comparsa emulando el trabajo de Alejandro Vargas y sus “Pájaros de Carnaval” el día viernes 25.

Ligben García, integrante de Parapara, destaca el gran recibimiento de los bolivarenses.

Eligieron la sapoara, el valentón y la guitarrilla, peces del Orinoco, como algunos “pájaros” a mostrar.

“Una vez más nuestra fundación hace muestra de lo que por años hacemos constantemente la preservación de la identidad guayanesa”, dijo.

Participaron alumnos y exintegrantes en “la ruta de la Guasa en nuestro Casco Histórico Calle Bolívar, Libertad,Venezuela y Constitución, finalizando en nuestra sede”.

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