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Incrementan casos de desapariciones forzadas en zonas mineras

Acusan a Ernesto Solís, comandante del Ejército Bolivariano de Venezuela, como responsable de las desapariciones en Sifontes.
jueves, 10 octubre 2019
Archivo PRIMICIA | Hicieron un llamado al Ejecutivo Nacional para que se aboque a la situación

Andreína Arcia, es una joven madre de dos pequeños. Desde hace siete años reside en el centro de Tumeremo, municipio Sifontes. Ella es una de la víctimas de las operaciones arbitrarias que actualmente realizan las tropas de Ejército Bolivariano de Venezuela en esa zona, encabezada por el comandante, Ernesto Solís.

Al menos eso es lo que refiere Andreína, en el momento que relata cómo le arrebataron a su esposo y hasta la fecha no se sabe de su paradero.

Además de madre, es esposa de Victor Rivera de 27 años, con quien tenía siete años de relación y a quien no ve desde hace cinco meses.

Fue exactamente el 10 de mayo del 2019, cuando Andreína vio por última vez a su compañero sentimental.

Relató que ese día estaba en su casa, ubicada en el sector El Cacho. Las horas pasaban y todo transcurría con normalidad.

Sin embargo, esa tranquilidad fue perturbada en el momento que comisiones del Ejército ingresaron a la fuerza a su vivienda y se llevaron a Victor.

“Ellos llegaron, dijeron que se trataba de una redada y se llevaron a mi esposo sin alegar más nada. Y hasta la fecha no sé de su paradero”, mencionó.

La muchacha, comenta que les preguntó varias veces el porqué de la medida y no recibía respuesta. Aunque lo ha buscado por todos los comandos, no tiene rastros.

Los días pasaron y aun no obtenía respuestas, por lo que tuvo que mudarse con su progenitora.

Victor Rivera, trabajaba como mototaxista. Oficio con el que por mucho tiempo llevó el sustento a su hogar. Andreína lo describió como un hombre trabajador y aseguró que no estaba involucrado en ningún delito.

Al igual que Andreína, se encuentra Gladys Pedroza de Aguinagalde.

La señora Gladys contó que el pasado 26 de agosto, efectivos de las Tropas Profesionales, se llevaron “secuestrado” de su casa a su hijo Gunther Aguinagalde, de 20 años.

Afirmó que junto a él, también se llevaron a otro muchacho, del que solo dijo se llamaba Osgreiner.

Narró que ese día, los oficiales llegaron a su vivienda ubicada en el sector La Tablita y “sacaron de la fuerza a Gunther”.

“Los sacaron arbitrariamente y delante de los vecinos los torturaron con electricidad y se los llevaron”, declaró Gladys.

Aseveró que hasta la fecha, no ha tenido razón de donde se encuentran.

Gunther en compañía de Osgreiner practicó la minería por dos años en La Salle, cerca de La Hojalata, ambas ubicadas en el municipio Sifontes.

Dos años en calvario

De acuerdo a lo informado desde hace dos años el calvario se apoderó del municipio Sifontes, momento en que el comandante Ernesto Solís, tomó el control de esa área.

En ese tiempo, los indices de crímenes y desapariciones en Tumeremo se han agudizado.

Desde entonces, solo temor es lo que invade a los pobladores.

Testimonios revelan que ya a las 5:00 de la tarde, habitantes tienen que estar resguardados.

Aunque eso no les asegura tranquilidad, ya que los grupos de uniformados armados, operan “cualquier día”, y mayormente en horas nocturnas.

Residentes cuentan que le temen más a los efectivos del Estado que a las bandas delictivas que operan en los yacimientos.

Toma de fiscalía

Ante los constantes atropellos orquestados por el comandante, Ernesto, familiares y allegados de las víctimas acompañados de habitantes de la localidad de Tumeremo, hicieron una toma de la sede la Fiscalía del Ministerio Público, que se encuentra en Puerto Ordaz.

Con pancartas y consignas, hicieron un llamado a todos los entes judiciales del Estado, así como al Ejecutivo nacional para que tomen medidas en los hechos violentos registrados en el municipio Sifontes.

La acción fue emprendida con el objetivo de exigir la destitución del comandante Solís, a quien catalogaron de “arbitrario, secuestrador y terrorista”.

“Fuera Solís, Tumeremo, no te quiere”, “Basta de Terrorismo”, “ No Más Muertes en Tumeremo”, son algunas de las frases que expresaron y escribieron en las pancartas para apoyar la medida.

Señalaron que “Solís se quiere apoderar de las minas y ha mantenido en cautiverio a varios mineros”.

“Ellos secuestran a la gente y se la llevan por 6 o 7 meses para que realicen trabajos de extracción, muchos no regresan”, enfatizaron.

Aseguran que viven amedrentados por los oficiales, quienes además, revelaron que están apoderados de la mayoría de los yacimientos mineros, siendo la mina “Corre Gente”, uno de los tomados por las Tropas.

Muy pocos denunciados

El tema de las desapariciones forzadas y masacres, son los más sonados en los últimos años en las distintas poblaciones ubicadas al sur del estado Bolívar, siendo Tumeremo y El Callao, las localidades que mayor incidencia registran, con respecto a estos delitos.

Esto, de acuerdo a un sondeo de PRIMICIA. Además, para el mes de agosto, al menos 10 casos de personas desaparecidas, se habían reportado. La mayoría de ellas, tenían un punto en común: Las minas.

No obstante, de acuerdo a las cifras reveladas por víctimas, en lo que va de año más de 500 casos de desapariciones forzadas se han registrado.

También revelaron que muchos de ellos, no son reportados. Y a veces familiares por temor no lo denuncian.

Por otro lado, fuentes extraoficiales mencionaron que son “muy pocos los casos que han sido denunciados” ante la sede del Cuerpo de Investigaciones, Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc).

Sin rastros

Así como Victor Rivera y Gunther Aguinalde, hay cientos de hombres y mujeres que han acudido a las zonas mineras a trabajar para obtener el sustento del hogar, debido a la situación país, y aun no hay rastros de ellos.

Tal es el caso de Aníbal Rafael González, quien lleva más de 7 meses desaparecido.

La última vez que supieron de él, fue el 12 de febrero cuando salió de su casa en San Félix con destino a la mina Yin Yang, en El Callao, para vender un cilindro de gas doméstico.

Otro caso, fue el de Doris Liseth Tovio, de 37 años, de nacionalidad colombiana. Ella junto a su pareja Jean Carlos Morillo, desaparecieron en el mes de mayo.

Ambos estaban en Tumeremo, donde residían desde hace algún tiempo y trabajaban en las minas Los Candados.

Y recientemente, familiares de Benigno José Castillo Brito, de 34 años, reportaron su desaparición.

De Benigno, dijeron que ha pasado un año que se dirigió hacia el sector minero Las Cuatro Esquinas en El Callao, y no han sabido de él.

Aunque de estos casos, es poca la información que se conoce, no se desestima que estén relacionadas con las “desapariciones forzadas”.

Campaña ONU

Con respecto al tema, el pasado 30 de agosto en el marco de la conmemoración del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, el secretario general de la Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, se pronunció.

Guterres exhortó “a los Estados a que hagan más para evitar las desapariciones forzadas y a llevar ante la justicia a los responsables de tales casos”.

Además, “solicitó a los Estados a adherirse a la Convención Internacional para la protección de las personas contra las desapariciones forzadas».

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