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Experto recomienda protegerse del Polvo del Sahara

Por el polvo del Sahara, el experto sugiere evitar las actividades físicas intensas al aire libre y aumentar el consumo de agua para mantener las mucosas hidratadas y facilitar la expulsión de posibles alérgenos.
viernes, 30 enero 2026
Cortesía | El Polvo del Sahara es un fenómeno que se da por los vientos alisios que se generan en el desierto

Ante la reciente alerta que emitió el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh) sobre la llegada del Polvo del Sahara a la región oriental de Venezuela, expertos consideran que, si bien, este fenómeno ambiental genera dificultades respiratorias y alérgicas, especialmente en grupos vulnerables también cumple un rol vital para el ecosistema.

Al respecto, el ingeniero Químico, Antonio Seijas, profesor de Ecología de la Ucab Guayana, coincidió en que el Polvo del Sahara es un fenómeno que se da por los vientos alisios que se generan en el desierto.

Explicó que estos vientos transportan partículas finas, cargadas de minerales pero también de bacterias y esporas que impactan directamente en la calidad del aire, afectando espacialmente a las personas que padezcan de alguna condición respiratoria como asma, rinitis, entre otros.

“El Polvo del Sahara no es solo arena; viaja miles de kilómetros cargando elementos que pueden irritar las vías respiratorias superiores e inferiores”, señaló Seijas.

Afectación y recomendaciones

El contacto con estas partículas pueden generar afectaciones como sensación de “arena” en los ojos, enrojecimiento y lagrimeo, tos seca, estornudos frecuentes, picazón en la garganta y dificultad para respirar en casos severos.

En el caso de personas de piel sensible, puede generar picazón.

En ese sentido, para mitigar los efectos de este fenómeno, el experto recomienda retomar el uso del tapabocas preferiblemente si se va a estar en espacios abiertos.

A esto se suma, lavar constantemente el rostro con abundante agua y realizar limpiezas nasales con solución salina para eliminar partículas atrapadas; mantener ventanas y puertas cerradas durante las horas de mayor concentración de polvo.

De igual manera sugiere evitar las actividades físicas intensas al aire libre y aumentar el consumo de agua para mantener las mucosas hidratadas y facilitar la expulsión de posibles alérgenos.

Positivo para el ciclo ambiental

Aunque si bien, existe los aspectos negativos; el profesor Seijas sostuvo que este fenómeno representa una “bendición” para el ambiente gracias a que contiene nutrientes como fósforo y hierro que, en primera instancia, actúan como un fertilizante natural a gran escala lo que resulta beneficioso para la cuenca del Amazonas ya que repone nutrientes que las lluvias tropicales suelen lavar del suelo.

Asimismo, al entrar en contacto con las aguas el hierro estimula el crecimiento del fitoplancton, la base de la cadena alimenticia marina.

Además, la capa de aire sahariano puede ayudar a inhibir la formación de ciclones tropicales al estabilizar la atmósfera.

“Estamos ante un ciclo natural que, aunque nos obliga a tomar precauciones, garantiza la vida en nuestros bosques y selvas”, concluyó.

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