Afectados por terremotos recurren a familiares mientras reparan daños
Los dos potentes terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, separados por solo 39 segundos sacudieron el centro de Venezuela, un 24 de junio que por ser feriado, muchas personas se encontraban en sus hogares.
Tal es el caso de Marco*, un abogado que trabaja en el área de derechos humanos. Antes del suceso estaba viendo, junto a su pareja, el partido del mundial de fútbol de Brasil vs Escocia.
Su edificio está ubicado en La Candelaria, en el municipio Libertador, donde también se encuentra el sector de San Bernardino, uno de los más afectados por el doblete sísmico, con 3 edificios colapsados, el edificio Moisés, el edificio Rita y el edificio Maramá, en pleno centro-norte de la capital.
Apartamento quedó con daños
Marco* vivía en el piso 3 del edificio Don Vicente, esta edificación soportó los dos sismos, pero los pisos inferiores tienen daños importantes a nivel de las paredes, ventanas y puertas.
“Yo estaba haciendo algunas cosas de la que trabajo en la computadora, estábamos en la habitación y, justamente cuando esto empezó, pues yo me tiré al piso junto con ella, la refugié de lateral a la cama. Yo estaba consciente de que se trataba de un terremoto y bueno, recordé algunas cosas que sabía sobre los protocolos de emergencia en estos casos y una de esas cosas era protegerse al lado de un objeto robusto, eso fue lo que hicimos” recuerda.
Apenas hace un mes, Marco* había terminado de pagar los préstamos personales que gestionó dentro de su propio núcleo personal para adquirir el apartamento en 2024.
Ahora, el resultado de su trabajo y esfuerzo necesita de la demolición de dos paredes, una reconstrucción parcial de uno de los cuartos, la reparación de la puerta principal principal, y las áreas comunes de los pisos inferiores se compartirán los gastos entre los vecinos. “Definitivamente va a subir ostentosamente el precio del condominio” comenta.
Por los daños en la estructura, el abogado se desplazó, de manera temporal, al estado Guárico, con sus padres, mientras esperaba la calificación para conocer si el edificio es apto o no. Posteriormente, el edificio Don Vicente fue calificado como apta por el por el Colegio de Ingenieros.
Evalúa gastos de reparaciones
“Mi apartamento, a pesar de que entra dentro de esa calificación, por supuesto, al tener dos paredes con grandes afectaciones a punto de caerse, no es seguro estar allí. He venido a Caracas justamente a hacer las evaluaciones con los especialistas para hacer los cálculos de los gastos que debo asumir para hacer las respectivas reparaciones”, esta visita fue el martes 7 de julio.
Para el afectado, representa una afectación importante del patrimonio, al tratarse de un gasto imprevisto por un desastre natural en el contexto de la coyuntura socioeconómica de Venezuela.
“Mi apartamento, e incluyendo el edificio, no estaban asegurados, no hay seguro vigente para poder acudir al seguro y resolver esta esta situación sobrevenida”. expresa.
Marco* ha podido continuar con su trabajo, ya que una parte puede realizarlo de forma remota, y así ha resuelto las necesidades del día a día. Aunque asegura que la otra parte que requiere presencialidad ha mermado y ello también se ve reflejado en sus ingresos. “Seguramente va a ser una barrera importante a la hora de poder asumir estos gastos” expresa.
Por San Juan estuvo fuera del apartamento
Juan Freites, se encontraba justo en el pueblo de La Guaira cuando ocurrieron los terremotos. Estaba en la vía porque regresaba de una actividad con el equipo de Vente Venezuela de Vargas, en las celebraciones de San Juan en Caraballeda y Naiguatá.
“Sentimos los remezones o los temblores sumamente fuertes y en tal sentido yo me lancé del vehículo en el que estaba y no me pude parar. Cuando levanté la mirada, pues todo lo que estaba alrededor era humo por las edificaciones que habían caído”, cuenta.
Mientras avanzaban en la vía notaron la magnitud de la destrucción de la ciudad costera. Freites lo describe de proporciones épicas y da gracias a Dios de no haber estado en su apartamento en la Residencias Los Corsarios, ubicado en Playa Grande. “Quedó hecho trizas” declara.
Dos semanas han pasado desde la catástrofe y desde ese momento Juan se resguarda en su casa materna, en la parroquia Carlos Soublette, sector que no fue gravemente afectado.
Lo que antes era una edificio residencial, hoy solo quedan escombros del desplome que tuvo la estructura de 8 pisos.
Freites de 36 años es dirigente político y economista egresado de la Universidad Alejandro Humboldt. Estuvo recluido en El Helicoide desde enero de 2024, luego de ser sometido a una desaparición forzosa; fue excarcelado en febrero de 2026, tenía apenas cuatro meses en Los Corsarios.
El ex preso por razones políticas comenta que está en un proceso de reinserción y desde el minuto uno de la tragedia por el doble terremoto está dedicado a apoyar, dentro de sus posibilidades a los equipos y comunidades.
A través de sus redes sociales difunde información de ayuda en función de hallar sobrevivientes o cuerpos. También organizó una cuadrilla de rescatistas, de voluntarios y expertos en rescates e ingenieros que han recuperado cadáveres en distintas destrucciones de lo que quedó de La Guaira.
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