Según el anuncio difundido por la sede diplomática estadounidense, la primera etapa del acuerdo contempla la incorporación de 160 megavatios a la red eléctrica venezolana en tres meses, mediante la puesta en servicio de las unidades 5 y 6 de la central Macagua.
Este hito se plantea como una medida de corto plazo pensada para fortalecer de forma inmediata un sistema eléctrico que atraviesa un momento crítico.
La Embajada de EEUU enmarcó este anuncio dentro de lo que describió como «resultados concretos para Venezuela» bajo el plan de tres fases impulsado por el presidente Donald Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio.
Con este mensaje, Washington busca visibilizar avances tangibles y medibles derivados de su estrategia hacia Venezuela, situando la cifra de 160 MW en 90 días como la prueba inicial de ese compromiso.
Más allá de ese primer hito, el contrato establece una meta más amplia: alcanzar una capacidad combinada de 2.640 MW entre ambas centrales, Tocoma y Macagua, lo que —según la propia empresa— convertiría al proyecto en la obra hidráulica de mayor magnitud de América Latina.
El acuerdo reactiva un proyecto que había permanecido paralizado durante trece años, luego de que Impsa —hoy controlada por el fondo de inversión estadounidense Industrial Acquisitions Fund (IAF)— obtuviera este año una licencia de Estados Unidos que le permite retomar operaciones en Venezuela.
La firma del contrato definitivo se realizó en el Palacio de Miraflores, en Caracas, con la presencia de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y autoridades del sector eléctrico venezolano.
Con este anuncio, la Embajada de Estados Unidos busca destacar su papel como facilitador de inversión privada estadounidense en sectores estratégicos de Venezuela.
