Economía
Doce uvas y doce deseos: una tradición que persiste en Caroní
Cuando el reloj marca los últimos segundos del 31 de diciembre, muchas familias del municipio Caroní, en el estado Bolívar, se aferran a un ritual sencillo pero cargado de simbolismo.
Cortesía | La costumbre de las 12 uvas tiene su origen en España y llegó a Venezuela de la mano de inmigrantes europeos.
Cuando el reloj marca los últimos segundos del 31 de diciembre, muchas familias del municipio Caroní, en el estado Bolívar, se aferran a un ritual sencillo pero cargado de simbolismo: comer 12 uvas, una por cada campanada, mientras se piden deseos para el año nuevo. Esta tradición sigue viva como un acto de esperanza, tanto individual como colectiva.
La costumbre de las 12 uvas tiene su origen en España y llegó a Venezuela de la mano de inmigrantes europeos, quedando arraigada en la cultura popular. En la Guayana de décadas pasadas, las cenas de fin de año solían ser abundantes. Aunque históricamente el costo de la vida en la región ha sido más alto que en otras zonas del país, el poder adquisitivo de muchas familias permitía mesas colmadas de alimentos y celebraciones extendidas. Hoy el panorama es distinto: los precios continúan elevados, pero los ingresos han disminuido considerablemente.
Mantienen las tradiciones
Aun así, contra viento y marea, hay quienes hacen lo posible por no dejar morir sus tradiciones. Comerciantes y compradores coinciden en que, aunque el consumo ha bajado, el significado de las 12 uvas sigue siendo un motor para cerrar el año con fe en tiempos mejores.
Un comerciante informal consultado en el sector Unare, en Puerto Ordaz, relató que la venta de uvas “cada vez es peor, porque la gente no compra como antes”. Sin embargo, explicó que muchos clientes se acercan únicamente para adquirir las 12 uvas necesarias para el ritual.
“Hay gente que viene y pide solo las 12 uvas. Entonces, para no perder la venta, se las vendemos detalladas y así todos quedamos contentos”, comentó. Añadió que la uva verde suele ser más económica que la roja, por lo que es la más solicitada.
En cuanto a los precios, las uvas nacionales o criollas se consiguen en mercados populares entre 1.000 y 1.200 bolívares, equivalentes a unos 4 o 5 dólares, aunque en algunos puntos pueden alcanzar hasta los 2.000 bolívares. Las uvas importadas sin semilla presentan un costo mayor: oscilan entre 2.000 y 4.500 bolívares, es decir, entre 9 y 15 dólares, e incluso han llegado a superar esos montos.
Suben los tiempos por la temporada
Diciembre, por ser temporada alta debido a la tradición de las 12 uvas, suele elevar aún más los precios. En un supermercado de dueños asiáticos ubicado en Ciudad Guayana, se pudo constatar que el kilo de uva verde se oferta en 22 dólares. Esto significa que el consumo para una sola persona —las 12 uvas— representa un gasto aproximado de entre 5 y 6 dólares, equivalente a unos 1.500 a 1.800 bolívares.
A pesar de estas cifras, para muchas familias de Caroní el valor de las 12 uvas no se mide solo en dinero. Representan el deseo profundo de que el año que comienza traiga salud, trabajo, estabilidad y bienestar para todos. En un entorno adverso, este pequeño ritual se convierte en un gesto de resistencia cultural y en una manera de decir, colectivamente, que la esperanza aún tiene un lugar en la mesa de fin de año.
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