Opinión

Sueños de Navidad

"Con espíritu navideño y pensando que tienen muchas oportunidades para cambiar, se me ocurrió pensar en que hubiera escrito mi viejo y querido amigo si en lugar del personaje conocido por él, el personaje fuera, digamos, uno de los políticos en la cima del poder".
miércoles, 09 enero 2019

En estos tiempos de crisis inducida y de corrupción en Venezuela, refrésquense con este cuento navideño: Un viejo y querido amigo me contó una fábula sobre un personaje conocido por él”, el mismo, era un hombre millonario y con poder, pero tan hosco que ni siquiera contestaba el saludo de la gente. Una navidad, luego de haber tratado mal a quien lo ayudo para que fuera poderoso y despreciado la invitación del único pariente que tenia, en sus sueños recibe la visita de los fantasmas de su pasado, de su presente y de su futuro. Con espíritu navideño y pensando que tienen muchas oportunidades para cambiar, se me ocurrió pensar en que hubiera escrito mi viejo y querido amigo si en lugar del personaje conocido por él, el personaje fuera, digamos, uno de los políticos en la cima del poder.

“Soy el fantasma de las navidades de tu pasado”, le diría el primero, retrocediéndolo en el tiempo para ver a un joven idealista con fuerza, pero con buenas maneras defendía ardorosamente sus ideas de justicia y de democracia ¿Así era yo? Preguntaría, y el fantasma le diría que sí, que ese era él hace unos años, cuando había decidido entrar en el honorable terreno de la política y era amable a pesar de no tener ni la mínima parte del poder que tenia hoy. En el sueño los ojos de nuestro político quizás se llenarían de humedad.

Luego se le presentaría el fantasma del presente, que lo llevaría volando a ver un hogar celebrando la navidad en un ambiente festivo. Habría allí una persona rodeada de su familia y de sus amigos, y contestando llamadas de mucha gente expresándole cariño y solidarizándose con él. ¿No le veo la cara? ¿Quién es? ¡El que te ayudo para que fueras poderoso! Sería la respuesta “Pero él es el que yo trate mal a pesar que me ayudo para obtener mi poder”, diría, y el fantasma llevándolo de regreso solo lo miraría con una sonrisa condescendiente.

Vendría entonces el fantasma del futuro, que lo llevaría al año 2.021, a un salón con cientos de personas con aire apenado ¿Dónde estamos? “En el local de tu partido, luego de las elecciones”, diría el fantasma. Y allí vería que tanto el partido del gobierno como el suyo habrían tenido pocos votos. El gobierno por no cumplir con lo ofrecido, y su partido porque al ponerle siempre trabas era visto por el pueblo como corresponsable de la mala situación del país. Todos perdemos, pensaría regresando a su sueño.
Como todo cuento navideño, en este hay un final feliz, pues el personaje conocido por mi viejo y querido amigo, se despierta asustado y decidido a cambiar drásticamente, Así, sin dejar de ser serio y estricto, se volvió una persona cooperadora y respetuosa de los otro y pudo vivir feliz muchos años.

¿Podría pasar igual con nuestros políticos? Sin duda, si, pues están en otra navidad en sus cargos y les falta más de tres años de mandato para cambiar. Por ello, quizás como regalo, para ellos y para los casi 30 millones de venezolanos, debemos desear que en estas navidades sueñen con los tres fantasmas del personaje conocido por mi viejo y querido amigo. Total, la navidad es para soñar.

Hasta el próximo.