Niños y Jóvenes

Ricardo Rengifo: “Si te gusta bailar, hazlo”

“El ballet es un arte muy bonito. Cuando bailo siento que es lo mío y que no me importa más nada”, apunta el talento.
domingo, 16 diciembre 2018
Elieser Silveira | Quiere bailar con el Ballet Teresa Carreño a nivel profesional

Ricardo Rengifo tiene 15 años y es un destacado bailarín en formación.
Sus extensiones en el escenario, la manera en que se mueve, la pasión con la que interpreta a sus personajes en obras de ballet clásico no pasan inadvertidas.
Hijo de Adriana y Richard Linares, este caraqueño, oriundo de Catia, ha encontrado en el baile el canal perfecto para poder comunicar.
Inició a los 11 años, motivado desde casa por un padre dedicado a las artes, experto en danza, teatro y además diseñador de zapatillas de ballet.
“Comencé en teatro por mi papá, de allí vino luego el baile, la parte del ballet. Había comenzado, pero luego me retiré por comentarios negativos de otros muchachos que veían mal que hiciera danza. Luego pasaron algunos años y me volví a motivar y ahora estoy de lleno.
Ese episodio de bullying le dejó una gran lección. “Si a uno le gusta algo tiene que hacerlo sin importar lo que digan los demás, sin importar esos comentarios negativos que siempre van a existir. Uno debe estar seguro de su talento. Si te gusta bailar, hazlo”, indica el joven estudiante de bachillerato.
Espera que más varones puedan sumarse, sin prejuicios, a la danza, y así se reúnan elencos necesarios para montar grandes producciones.

Creciendo en experiencias
“Es un muchacho muy valioso, muy disciplinado”, señala la profesora Zandra Patricia Rodríguez, quien decidió traerlo a Ciudad Guayana para que fuera el solista del pas de deux del Hada de Azúcar dentro del montaje Cascanueces 2018.
Ricardo practicaba en Caracas y tres semanas antes del estreno vino a Guayana a integrarse al resto del elenco.
“Ha sido todo muy rápido. intenso, es un trabajo fuerte. Esta es mi primera vez bailando fuera de Caracas y me ha gustado mucho Puerto Ordaz. Me ha encantado el trabajo con los compañeros del Ballet Zandra Patricia y la profesora ha sido una guía, me ha enseñado mucho”, comenta Rengifo.
Al principio parece tímido, luego sale a relucir su buen humor y hasta su carácter bromista.
“El entrenamiento de un bailarín es hasta mayor, diría yo, que el de un atleta. Es fuerte. Se necesita mantenerse en constante entrenamiento porque si dejas de practicar un mes, puedes perder hasta un año de trabajo”, argumenta el joven.
Ha recibido formación actoral y en ballet clásico. Al vivir en la capital considera que se educa al asistir a espectáculos de artes escénicas. “El trabajo del Ballet Teresa Carreño es impresionante, también me gusta mucho ir al teatro, aprender de los personajes, de las obras. En ballet me encanta Don Quijote y me gustaría algún día bailar en ese montaje”, destaca.
“Admiro al bailarín Gregorio Rodríguez, el está en el Teresa Carreño, es muy bueno y me gusta mucho cómo lo hace”, apunta Ricardo.

Varias facetas
“El ballet para mi es una forma de expresarme, es sentimiento, mi pasión. Cuando bailo no sé cómo explicar lo que siento, es muy emocionante, una mezcla de muchas cosas. Cuando bailo siento que eso es lo mío, me siento feliz y que no me importa más nada”, describe Rengifo, quien se inició en la academia Ballet Arte Lidija Franklin en Caracas.
Espera experimentar con otros géneros de baile que van al otro extremo. “Me encantan los ritmos latinos como la salsa casino, la bachata y me gustaría aprender más de ellos”, comparte.
Le gustaría además ser parte de alguna competencia de ballet clásico, pero considera que aún debe prepararse más para dar un buen desempeño si se dieran esos compromisos.
Se ve haciendo una carrera larga en las tablas, mezclando la interpretación gracias al ballet y al teatro.
“Hago además origami en 3D y me encanta dibujar. Es la actividad que más hago en mi tiempo libre, me desestresa. En un futuro me gustaría estudiar una carrera relacionada al diseño gráfico, al dibujo”, asegura.

Familia como base
“El apoyo de mi familia es completo hacia lo que hago, hacia el ballet. Mi familia está muy orgullosa de que yo baile ballet. En mi familia nadie además de mi papá había bailado ballet y ahora me toca a mi seguir. Mi papá es muy inteligente, lo admiro mucho, sabe de cultura, de teatro, de matemáticas, de física. Es mi ejemplo”, subraya el bailarín, quien es el menor de tres hermanos.
A su juicio en cada familia se debe estimular en los niños la pasión por actividades complementarias como las artes, el deporte, la cocina, entre otras.
Considera que es deber de los padres ir presentando alternativas a sus hijos para que estos vayan conociendo, explorando, hasta dar con eso que realmente les apasiona.

Ir tras los sueños
A otros jóvenes de Ciudad Guayana y Venezuela les lanza un mensaje claro: “luchen por sus sueños, crean en sí mismos y en sus talentos”.
Por muchos años se ve ligado al mundo de las artes pues está convencido que la cultura es educación. Apuesta por una Venezuela con más espacios limpios y adecuados para el baile y el teatro y que las familias puedan disfrutar de las obras.
Además de con su padre y la profesora Zandra Patricia Rodríguez, toma clases con el maestro Guillermo González. Espera ver su nombre en las marquesinas de los grandes ballets del mundo anunciándolo en sus elencos.