Opinión

Recomenzar después de terminar la relación de pareja

“Tómate el tiempo para curar las heridas”
sábado, 01 diciembre 2018

Cuando una relación de pareja termina los sentimientos se revuelven y la vida da un giro que nos sorprende y muchas veces no sabemos cómo responder a tales movimientos internos. Aunque expertos aseguran que dependiendo de cuál lado estemos, nos sentiremos más o menos afectados de la decisión, el efecto de la separación realmente se siente en ambos protagonistas, quienes se dejan llevar por la emoción del momento y pocas veces se detienen a revisar las causas que originan el fin de la relación. Este punto es muy importante porque de no superar o resolver las causas que conllevan a una decisión tan importante, la próxima relación se verá amenazada por la repetición de patrones, creencias y pensamientos que en nada contribuirán a que se pueda lograr una relación más sana y más estable.

 

¿Qué pasó? ¿Desde cuándo cambiaron las cosas? ¿Por qué no me di cuenta antes? Estas son algunas de las preguntas que las personas se hacen. Normalmente la respuesta implica culpar al otro: porque me engañó; porque no me compendió; porque es un (a) irresponsable; porque se creía perfecto (a); porque nunca se dio cuenta que estaba casado (a); y un sinfín de “culpas” hacia el otro.

 

Para saber por qué terminó nuestra relación de pareja, hagamos conciencia de las verdaderas razones que nos llevaron a esa decisión. Hagámonos responsables de nuestro 50% porque cada uno tiene su responsabilidad. No hay víctimas ni victimarios, solo hay resultados que cada uno permitió. Para llegar a una respuesta desde la conciencia plena, necesitamos conectar, honestamente, con nosotros mismos. Salir del ego acusador y asumir nuestros actos, palabras, pensamientos y emociones. Por ejemplo, hay quienes usan un tono muy agresivo al dirigirse a su pareja y los (a) maltratan verbalmente frente a su familia o amigos; hay quienes permiten ser maltratados (a) verbal y emocionalmente y no detienen esa dinámica. Hay quienes celan irracionalmente y dan pie a una interminable desconfianza y hay quienes mantienen un perenne mal humor. Todo esto hace que la relación se vaya deteriorando cada vez más.

 

Por supuesto, nadie quiere que sea así, pero estas situaciones y circunstancias se repiten una y otra vez y se convierten en síntomas que reflejan que algo no va bien, que hay problemas profundos y graves de comunicación que se manifiestan claramente a través de: conductas agresivas, limitantes, opresivas y controladoras; expresiones de orgullo que profundizan la inflexibilidad, gritos, ofensas, insultos, maltratos, permisividad en cuanto a la intervención irrespetuosa de las familias extensivas (suegros, cuñados, tíos, abuelos). Y si la relación comenzó con muchos traspiés, como un embarazo no deseado, un matrimonio obligado, un compromiso que hay que cumplir, infidelidades recurrentes la situación, inevitablemente, empeora. Todas estas y otras manifestaciones van ocurriendo y pareciera que “nadie le pone el cascabel al gato”, el tiempo va pasando y se van causando profundas heridas que luego son más difíciles de sanar. Hay casos en los que familiares o amigos, con respeto y discreción, quisieran intervenir para ayudar y contribuir a recuperar la relación, pero son repelidos con frases como: “Que nadie se meta en mi vida, porque no me meto en la vida de nadie”; “Arregle su relación antes de venir a querer arreglar la mía” y de verdad no hay quien pueda arreglar lo que no quiere ser arreglado. La pareja se ha llenado de orgullo, inflexibilidad y de egos y nadie cede.

 

Lo más curioso es que en su mundo interior, el sufrimiento es intenso y profundo, pero el mismo ego hace que se coloquen una careta y ninguno de los dos admita el sufrimiento o pesar que siente por lo que está pasando. De seguro, más adelante, cuando el tiempo pase, se darán cuenta de muchas cosas que el ego y la rabia impedía ver.

 

La falta de comunicación efectiva llega a la cama:Un elemento importante a revisar cuando se termina una relación de pareja es la falta de intimidad, producto de una deficiente comunicación y creencias o patrones del pasado. Esto afecta fundamentalmente la relación de pareja y si reconocemos que sin intimidad no hay relación, entonces estamos colocando otra guinda al pastel.

 

Los problemas de eyaculación precoz, disfunción eréctil, alteración del deseo sexual de la mujer y otros casos más se callan, no se hablan y empeoran la situación. Este es un tema crucial en las causas que originan el fin de la relación de pareja y como todos los demás temas han de conversarse.

 

Un enfoque a la sanción interior

Si la relación terminó, el paso siguiente es sanar.

 

Tómate el tiempo para curar las heridas, hazte consciente de tu 50% en el fin de la relación. Acéptalo y comienza un cambio contundente y profundo en tu interior, procesa el duelo, perdona, así será más feliz y libre, potencia tu autoestima y conecta con tu espiritualidad y tú Ser. @yamiletpinto