Opinión

Que el dinero no limite tu capacidad de disfrute en Navidad

"El ego se alegra cuando nos ve desesperados, angustiados, tristes, llorando y lamentándonos porque no tenemos el dinero para hacer de nuestras fiestas lo que antes eran".
sábado, 22 diciembre 2018

Nuestra realidad económica en Venezuela es muy desafiante y pone a prueba nuestra estabilidad emocional. Despierta viejos temores internos sobre la escasez y la abundancia; la prosperidad y la pobreza; el despilfarro y la prudencia; la queja y la Gratitud. El ego y el Amor. Dualidades que nos sumergen en un imparable carrusel emocional.

Hoy día, no tenemos la misma capacidad de compra que en años anteriores. Nuestros ingresos se han desplomado producto de una hiperinflación que no pareciera tener fin; una situación social, política y económica que se ha agudizado, lo cual nos obliga a concienciar la profundidad de lo que nos está ocurriendo. Definitivamente, se nos está moviendo el piso y requerimos hacer cambios internos muy profundos para disfrutar del momento presente y no morir en el intento.

El Amor propicia la plenitud, el ego el sufrimiento

El ego se alegra cuando nos ve desesperados, angustiados, tristes, llorando y lamentándonos porque no tenemos el dinero para hacer de nuestras fiestas lo que antes eran. Se nutre de nuestra frustración, rabia, impotencia y angustia por lo que no tenemos y prácticamente nos hace olvidar lo que sí tenemos.

El Amor por su parte, obra en nosotros de una manera insospechada. Nos muestra un cúmulo de oportunidades para nuestra transformación interior. Nos enseña que la Navidad es un tiempo de Familia, Unión, Perdón, Reconciliación, Humildad, Gratitud, Reflexión, Encuentro con Dios. Un tiempo de soltar el juicio y hacernos UNO con Dios. El Amor es la Luz que nos guía en medio de la oscuridad y nos enseña que no existen épocas especiales ni tiempos exclusivos de compartir. Que todo momento es perfecto para ser y hacer feliz.

Un nuevo aprendizaje
Por mucho tiempo nos dijeron que le diéramos el verdadero valor a la Navidad. Que ésta no era el gasto desenfrenado que solíamos hacer en ropa y zapatos que no necesitábamos; tampoco era los excesos de bebidas y comidas y mucho menos el derroche en juguetes variados y en cantidad para el mismo niño(a).

Parece que los tiempos y la situación nos están obligando a comprender lo que significa “darle el verdadero valor a la Navidad y a la reunión familiar”, ya que este año, nuestra mesa no tendrá la misma cantidad de alimentos ni la misma cantidad de personas. Algunos se han ido del país, otros partieron a otro plano, lo cual representa un cambio determinante en la forma de disfrutar la Navidad. ¿Qué hacer? ¿Cómo vivir una Navidad Plena sin todo lo que hasta ahora fue importante para nosotros? Allí están ocultos los aprendizajes:

1. El desapego, tanto de las personas como del dinero
Desapegarse de nuestros afectos, quienes se han ido a otras latitudes, cuesta mucho. Nos compensa que decidieron irse en busca de una mejor calidad de vida y un futuro mejor. Al recordarlo, recobramos el aliento y nos alegramos de que estén donde están.

Desapegarse del dinero, por su parte, pareciera estar relacionado con la frase limitante “Dime cuánto dinero tienes y te diré cuánto vales”, lo cual implica que hemos puesto en el dinero nuestra valía, nuestra importancia y nuestra capacidad para compartir, lo cual quiere decir que si no hay dinero perdemos la capacidad de innovar y buscar nuevas formas de vivir una Navidad plena y en familia.

Guía para una Navidad Plena

Hemos dicho que detrás de esta experiencia que nos está tocando vivir están varias enseñanzas y mencionábamos, entre ellas, el desapego. Entre otras, podemos mencionar:

2. Recuperar la humildad que nos enseñó el nacimiento de Jesús. Eso implica reencuadrarnos y buscar una forma resiliente de compartir y disfrutar la Navidad de una manera diferente. Bajar la cabeza ante Dios y pedir guía. Hay mucho que aprender. Pedir ayuda nos cuesta tanto ¿Qué tal si abrimos un espacio para ello y aplicamos la humildad?

3. Reconocer que somos mucho más que el dinero que nos hace falta. Sí. En verdad, somos mucho, mucho, mucho más que eso. ¿Cómo entender esto y ser feliz? Soltando el control y la resistencia de lo que ocurre. Lo que es, es. Vamos a fluir con eso. ¿Qué opciones tenemos? Unirnos más. Practicar la solidaridad, la compasión y conectar con lo realmente importante.

4. Al reconocer que somos mucho más que el dinero, comenzamos a prescindir de algunas cosas y le damos mucha más importancia a lo que realmente lo tiene: Compartir con la Familia y vivir en conexión con nuestro Ser y nos convertimos en personas más creativas y sensibles.

5. Practiquemos la GRATITUD: esta es la reina de las enseñanzas. Quien no agradece lo que tiene no está listo para lo que viene. Esta máxima me acompaña hace mucho y me invita a agradecer absolutamente todo lo que tengo. Llena tu corazón de gratitud. Agradece el amanecer, la puesta de sol, el techo, los amigos, la comida, el aire, la salud, la familia, los hijos la pareja, el carro, la oportunidad de reunirte con tu familia, así sea a comer pan duro o el plato navideño completo. Que eso no determine el disfrute. Y nunca olvides que Lo esencial es invisible a los ojos.@yamiletpinto

¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo 2019!