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Pablo Barrios: El judo lo llevo en la sangre

Además de sensei es padre de atletas y trabajador de Corpoelec.
jueves, 10 enero 2019
Cortesía | Tiene más de 30 años dedicado a la formación de los judocas guayaneses

Pablo Barrios es un insigne entrenador del judo guayanés que no deja de lado su labor a pesar de todas las circunstancias adversas que puedan atentar contra su trabajo, que es el de formar a los atletas que representarán al estado en diferentes competencias nacionales e internacionales.
“El judo lo llevo en la sangre, me gusta a pesar de que no percibo ningún aporte y de la inseguridad, todavía tengo ganas de venir para acá y trabajar. A pesar de que eso es para desmotivar a uno”, expresó Barrios.
Comentó que ser judoca le dio la experiencia de aprender a educar, también le enseñó, “que cada vez que viene alguno a inscribirse, que algún niño tiene un problema, aprendes historias nuevas y eso te da experiencia de cómo tratarlos. Este deporte te enseña disciplina, actitud y carácter, se aplica las 24 horas”.
Destacó que orienta a la nueva generación para que sigan en el deporte, poniendo como ejemplo a los atletas que están en las selecciones estadales y nacionales, “que vean que el trabajo que hemos hecho da resultado, tratamos de quedar campeones o estar metidos siempre en el podio y clasificar la mayoría de los atletas para que vayan a los eventos nacionales”.
El entrenador reveló que buscan apoyo de los padres y representantes para mantener las instalaciones, “y que me motiven a mí para continuar porque no es fácil. A veces vengo y me desmotivo, pero cuando veo que llega la cantidad de muchachos, que uno trabaja con ellos, que quieren surgir y que atienden nuestras indicaciones ayuda a seguir”, afirmó.

Sus inicios
Barrios contó que comenzó en la disciplina en el club Yawara que dirigía Antonio Jeréz a los 14 años, entrenó allí hasta el año 82 cuando por dificultades económicas tuvo que buscar otro club, “la mensualidad era muy costosa en ese momento, era de 150 bolívares y recuerdo que mi mamá me decía que con eso hacía dos mercados”.
Pero por este problema no se detuvo y en el 82 probó el karate, que abandonó enseguida porque no le gustó, a finales de ese año, “casualmente vine a Sidor invitado por el entrenador de aquí, José Cova. En enero del 83 yo vine como atleta, cuando llegué me di cuenta que había muchos niños pero no tenían entrenador, los atendí y entrené en la noche”.
Luego conversó con Cova y éste le pidió que tomara las riendas de los entrenamientos de los niños, cargo en el que permanece, ha trabajado con niños, juveniles y adultos. “A los pocos meses me encargué del club en la noche, Cova se dio cuenta de que tenía cualidades de entrenador, comencé a prepararme, me ayudó más que todo los cursos que hacía la Federación Venezolana de Judo (FVJ) para ese entonces. Me enseñaron la metodología”, explicó.
En cuanto a su rendimiento como atleta piensa que no fue destacada, “no era muy buen competidor, eso lo reconozco”. Pero logró ganar una medalla de bronce en el Nacional de primera categoría y una de plata en el de segunda categoría.
Además asistió a dos ediciones de los Juegos Nacionales Juveniles, “los que se realizaron en Bolívar y luego en los III Juegos Nacionales que se hicieron en Maturín en los que no obtuve ningún resultado, el nivel era bastante bueno. Aquel entrenamiento no era como ahora que preparamos a los atletas para que queden campeones nacionales y vayan a los eventos internacionales, antes era un entrenamiento muy normal”.
Por eso apuesta por una metodología que se basa en lo técnico, porque de esta manera se ganan más rápido los combates.
En su labor como entrenador tuvo una pausa entre 2007 y 2008, “porque me habían dado la jefatura del departamento de deporte de la antigua Edelca a nivel nacional y quise sacar la licenciatura en ciencias sociales y tuve que ausentarme algunas veces”.
Relató que en la empresa Sidor trabajó hasta el 99 y en 2001 entró a Edelca como entrenador, “dos años después me dieron un cargo de coordinador, de ahí me quedé encargado del departamento de deporte, actualmente trabajo en Corpoelec con funciones de coordinador de deporte y en mi horario libre estoy en el club Sidor desde las 3:30 a 8:00 de la noche”.
Siguió su actuación como atleta al representar a Sidor en los Juegos Interempresas de Guayana, era el campeón el 66 kg, “siempre obtuve medalla de oro”, apuntó orgulloso.

Logros como entrenador
Barrios recordó que tuvo la oportunidad de quedar dos o tres veces entrenador del año del estado Bolívar, asimismo en par de oportunidades, “fui entrenador de Venezuela por la FVJ. He ido a diferentes eventos de importancia, el último que fui creo que fue hace dos años al Panamericano juvenil, junior y cadete que fue en Costa Rica con la federación anterior”.
También fue entrenador de equipos infantiles que asistieron a campeonatos Panamericanos y cadete, “incluso tuve la oportunidad de trabajar con un equipo que iba a unos Juegos Olímpicos, lo llevé a Cuba”, dijo.
Manifestó que tiene un año que no asiste a los campeonatos nacionales por problemas de salud, pero aclaró que sigue aportando hasta más de un 50 % de los atletas que representan al estado, dependiendo la categoría.
Cree que uno de los logros más importantes fue llevar a ser campeón panamericano a Venezuela en infantil A y B en un evento celebrado en República Dominicana en el que participaron 23 países, “fue excelente”.
“También considero un logro que atletas como Jackeline Díaz que fue a los Juegos Olímpicos al igual que Rudymar Fleming, que fueron formadas en el Judo Club Sidor, salieron a representar al país, y actualmente hay tres atletas en la selección nacional que están todavía bajo mi tutela que son Anriquelis Barrios, Sergio Mattey y Josmarlin Romero. Es un granito más de parte del club Sidor y mi persona para la selección”, afirmó.
Otro motivo de orgullo para Barrios es ver que parte de los entrenadores que tienen los clubes locales fueron sus alumnos como Jorge Reyes de la Uedt de Ciudad Bolívar, Nataly Brito de Venalum, la de CVG Fundeporte y Edelca también. “son más de 30 años de trabajo”.

Padre de Anriquelis
La familia Barrios es un núcleo de judocas, aparte de Pablo, su esposa Lisbeth Hernández fue una judoca exitosa, miembro de la selección nacional desde los 14 años por ello sus hijos han practicado la disciplina, pero la que más se ha destacado es Anriquelis.
Para Pablo Barrios tener esta responsabilidad, “no es fácil sobre todo cuando es hija, de repente si es varón uno se puede entender más, pero cuando es mujer es difícil. Hacemos todo lo posible por no hablar de judo en la casa, solo lo dejamos para el club y no tener ningún roce”.
No escatima en elogios para su hija, “ella es una atleta extraordinaria que lamentablemente sigue aquí, a mí me gustaría que siguiera entrenando fuera del país, porque creo que le da más resultado por las concentraciones. Pero ha sido ha sido una experiencia muy bonita, al ver a tus hijos competir uno se pone muy nervioso al principio, hasta que uno va dominando eso”.
Afirmó que Anriquelis que integra la selección nacional no solo es buena deportista sino que es mejor persona, “muy educada. A veces me pide consejos y hablamos cosas personales en las que la tengo que orientar”.
En cuanto al judo es muy difícil guiar a los hijos, dijo Barrios, “porque a veces prefieren escuchar a otros hasta que le pasan las cosas, ellos tienen que vivir su experiencia”, apuntó.
Agregó que su hijo Alighieri Barrios representó a Venezuela en la categoría infantil, llegó a cinturón negro, el menor Pablo ha practicado, pero no le gusta el judo.

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