Opinión

¡Otro fracaso más!

“Experimentar con los destinos de un pueblo, no solo es una irresponsabilidad, sino una forma de mostrar una gran insensibilidad frente al sufrimiento del ser humano”
martes, 04 diciembre 2018

Hace solo tres meses, el presidente Nicolás Maduro Moros, nos anunció que había encontrado una especie de piedra filosofal, que como todos sabemos es una sustancia química capaz de convertir los metales en oro.

La mayoría de nosotros, por no decir todos, soñamos con algo así, pero no nos detenemos a pensar que si el oro abundara, tendría poco valor.
Eso le sucedió al presidente de Venezuela, a quienes algunos creen que por no decirle presidente, deja de serlo.

Esto demuestra que hemos caído en la locura colectiva.

Nicolás Maduro Moros aumentó el sueldo básico a mil ochocientos bolívares y la respuesta fue de gran aceptación colectiva, subió casi 8% en popularidad.
Los aparentes beneficiados, asociaban ese gran volumen de dinero con las cosas que podían comprar en ese momento. Todo era más que accesible.

Soñaron con grandes y opíparas comidas y hasta darse unas vacaciones y visitar a sus familias. Simplemente estaban alegres y a veces pienso que soy una anormalidad, no asumo esas fantasías y en consecuencia no disfruto de esos sueños aunque sea por corto tiempo. Esa especie de tara mental que mantengo internalizada, es producto de haberme equivocado tomando decisiones que parecían fáciles, sin encontrar los motivos por los cuales otros no lo habían hecho y los consideraba estúpidos, pero cuando se manifestaban las desagradables consecuencias, me percataba que el estúpido era yo.

Aprender no es simple.

Recuerdo mucho, como si fuese hoy, el momento cuando el presidente Nicolás Maduro, anunciaba su nuevo experimente económico y se atribuía, con mucho orgullo, su creación.

 

En verdad, mi mente diabólica, quizás enferma, me decía que eso sería un fracaso por sí solo.

No había productos y no había dólares abundantes para respaldar a esa gran masa de dinero. Pero era antipático exponer esto, simplemente creían que el hombre había encontrado el elixir de la felicidad. Lo trágico del asunto apareció cuando fueron a comprar con lo poco obtenido y ya los precios habían volado hacia la cima, pero todavía no había llegado lo ofrecido, lo cual sería algún tiempo después.

A pesar de eso, quedaban ciertas esperanzas en el control de precios acordados con los productores simpatizantes del gobierno, pero que producen muy poco o nada y sus ingresos reales vienen por otro lado.

Eso lo tienen como un hobby. Los verdaderos productores pegaron el grito al cielo y el gobierno los acusó de especuladores y traidores a la patria. No la tenían fácil.

Simplemente dejaron de producir o enviaban sus productos más allá de nuestras fronteras, por caminos ocultos. Realmente soy mal pensado, no lo puedo negar.

Lo concreto del asunto es que los artículos de primera necesidad, costaban varias veces lo acordado con “los productores”.

El nuevo aumento compraba mucho menos que lo anterior y se renovó el rechazo. El presidente contraataca y triplica el ingreso, 4.500 soberanos y vuelve a los acuerdos con los mismos vivos criollos y cree que ha regresado al control de la economía.

El problema es que es la misma cantidad de productos en el mercado o menos, con grandes volúmenes de dinero y aparte de tragarse el aumento, genera la especulación y el aparente ingreso adicional, se convierte en sal y agua.

Los productos regalados desaparecen, impulsando la salida de los venezolanos hacia otros rumbos. Simplemente aquí no pueden sobrevivir.

Experimentar con los destinos de un pueblo, no solo es una irresponsabilidad, sino una forma de mostrar una gran insensibilidad frente al sufrimiento del ser humano ¡Buena suerte!

Notas.- Algunos creen que todos aquellos que recibieron dólares regulados para comprar en el extranjero, son todos delincuentes, esto es una equivocación, el gobierno era el único que podía vender dólares.

El delito es no haber traído lo que se presumía ingresaría a Venezuela con esos dólares.

La obtención de dólares para vender en el llamado mercado negro y luego comprar más, con facturas y registros de ingresos falsos, generó la más grande estafa a un país, en el mundo.

María Corina Machado, la dirigente política más sobresaliente y popular de la oposición venezolana, debe modificar esa estrategia, que parece producto de una mente chavista, de tratar de desaparecer al resto del liderazgo opositor, llevando propuestas a la Asamblea Nacional, que de no aprobarse se tildarían de colaboradores con el gobierno. No requiere eso y la debilita en lugar de fortalecerla.

 

A veces creo que alguna mente, de la parte perversa de la antigua AD, la asesora. Eso es un error. @dabega26