Niños y Jóvenes

Ondina Díaz y sus trazos expresivos

Dibuja con gran tino caricaturas y otros temas
domingo, 21 octubre 2018
Elieser Silveira | Quiere seguir proyectando su arte al público

En la mitología griega llamaban ondinas a las ninfas acuáticas encargadas de vigilar las aguas: ríos, lagos, fuentes.

Tenían mitad pez, mitad cuerpo de mujer. Otra leyenda habla de un hada a la que le otorgaron múltiples cualidades.

Y precisamente fue ese nombre que escogieron Evelin Bellorín y Daniel Díaz para su virtuosa hija.

No pudieron ser más acertados: ella lleva el arte en la sangre.

Ondina Díaz tiene 15 años y estudia cuarto año de informática en el Colegio Fe y Alegría Puerto Ordaz. Es una chica de ojos achinados, tez morena y mucha simpatía.

Es reservada, tranquila pero se vuelve un mar de expresión a través de sus dibujos.

Es una artista empírica. Desde muy niña ha sentido inclinación por el arte y ha contado con el apoyo de sus padres para explorar esta faceta.

Caricaturistas de la zona como Darwin Gómez y Henry Marval han tenido una influencia directa en el estilo de Ondina, quien disfruta crear superhéroes y personajes fantásticos.

Cual ninfa en el agua, Ondina desliza sus lápices con muchísima facilidad en el papel. Trabaja con lápiz de grafito, colores, creyones y ha probado uno que otro trabajo con pintura.

Nada la limita. Puede pasar horas y horas, dejar que Kairos se adueñe de sí entregarse infinitamente al dibujo.

“Ella desde pequeña ha tenido esa habilidad, ella no ha tomado clases formales en lo que sabe hacer”, asegura su mamá.

Un estilo plural

“Me gusta dibujar superhéroes, o villanos, lo que tenga que ver con el mundo de los comics. Bien sea al estilo manga, animé y en la actualidad trabajo más hacia la parte de realismo, con los retratos”, explica, pausadamente, Ondina.

“Mi mamá fue la que me motivó”, afirma la chica mientras esboza una sonrisa, para compartir el cómo se inició en todo este mundo del dibujo.

Es autodidacta, empírica y muy visual. Disfruta trabajar en solitario para poder dar los toques que las creaciones necesitan.

“Me gustó estar en la experiencia de Café con Arte, fue muy bonito compartir con tantos otros artistas de la ciudad. De allí me gustó el trabajo del artista Ronald Ruiz que hace un trabajo muy fino con los retratos, también Gabriela Madrid”, añade la dibujante.

Café con Arte es una iniciativa de un movimiento de jóvenes artistas interesados en el dibujo y la pintura, que religiosamente, cada sábado se reúnen en el Centro Cívico de Puerto Ordaz.

También destaca el movimiento Artenautas, del que también era parte y que cada semana asumían retos creativos.

“Participé en el reto de los mitos y presenté una diosa nórdica llamada Freya”, señala Díaz. De allí salió una de sus exposiciones.

“Yo no podría definir mi estilo porque trabajo muchas cosas”, confiesa. En lo que sí está clara es en que el arte le da libertad: “me permite expresarme, cuando dibujo me siento bien”.

Desde temprana edad era común encontrar trazos, personajes, líneas sueltas en los cuadernos de la escuela y de allí pasó a llenar blogs y blogs con sus creaciones. Su trazo es expresivo, hace un uso maravilloso del color y distribuye con tino las figuras en su lienzo.

Puede trabajar en pequeños formatos o en cartulinas más grandes: no descarta en un futuro llegar a pintar un mural.

En la actualidad, Ondina Díaz con sus dibujos forma parte de un proyecto de Guayaneses por el mundo, que inició el artista Henry Marval, y que está en sus manos terminarlo.

Se trata de un par de personajes o mascotas del movimiento que representan íconos de Guayana. Pintó a Morris (un morrocoy) y Caiser (un caimán) que con sus aventuras esperan llevar consciencia sobre la preservación de la fauna en la región.

Es muy marcada la influencia de los cómics y el animé en el trabajo de esta artista. Sus personajes con ojos expresivos, sonrisas amplias y rasgos muy marcados así lo delatan.

De hecho, El viaje de Chihiro es una de sus películas favoritas.

Crecer como artista

Al terminar bachillerato Ondina ya visualiza las carreras que le gustaría cursar: Diseño Gráfico o Animación digital- virtual.

A su corta edad ya ha tenido la oportunidad de viajar fuera del país recorriendo destinos como España y Francia.

Como artista, y en compañía de su mamá, ha visitado el Museo del Prado y Reina Sofía en la tierra de la paella y al ir a París era obligado conocer el Louvre.

“Vimos la Mona Lisa de cerca, es un cuadro pequeño, de hecho yo hice una versión de esa obra, como parte de la practica del realismo”, apunta Ondina.

Como adolescente amante de las artes y al estar en contacto en cómo se maneja el quehacer artístico fuera de las fronteras indica que le gustaría que hubiera más espacios para las artes en Guayana y que la gente aprendiera a valorarlo y respetarlo.

Motiva a otros jóvenes con inclinaciones para el arte a intentarlo y aprender.

“Pienso que no es algo imposible, a las personas les entra miedo a aprender. Yo le enseñé a una amiga y ahora hace cosas maravillosas. Hay que practicar y practicar”, recomienda.

Ondina con el apoyo de sus padres, probó otras áreas del arte, como la música por ejemplo, participando en la Orquesta Sinfónica de Ciudad Guayana, pero eran definitivamente las artes plásticas en donde se sentía más cómoda.

Tiene la mirada puesta en seguir creciendo como artista y que su nombre suene más allá de esta tierra entre ríos.

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