Opinión

No habrá Golpe de Estado, ya lo dieron Maduro-Cabello-Padrino desde 2017

“La tensión se extiende también al pueblo trabajador, víctima principal del brutal paquete neoliberal que desarrolla Maduro desde el 2013”
Roberto LÓPEZ SÁNCHEZ
lunes, 07 enero 2019

En el país se siente la tensión existente con relación a la fecha del 10 de enero, cuando Nicolás Maduro debe iniciar su fraudulento segundo mandato presidencial. Esa tensión se observa con claridad en los altos funcionarios del gobierno, declarando nerviosamente y contradiciéndose unos con otros acerca de cómo debe afrontarse la celada internacional que les está montando el capitalismo occidental encabezado por el imperio gringo.

 

También hay tensión en las fuerzas opositoras de la fenecida MUD, a cuyos líderes les siguen temblando las piernas y no terminan de cuadrarse con esa salida golpista e intervencionista que les imponen sus amos desde el norte.

 

La tensión se extiende también al pueblo trabajador, víctima principal del brutal paquete neoliberal que desarrolla Maduro desde el 2013, pues muchos ciudadanos honestos están creándose ilusiones con un supuesto cambio de gobierno que se produciría a partir de la citada fecha.

 

Pensamos que no se va a producir un golpe de estado el 10 de enero. Por una parte, las fuerzas de la antigua MUD no cuentan con respaldo dentro de las fuerzas armadas venezolanas (afortunadamente). Y en realidad, desgraciadamente, ya el golpe de estado contra la Constitución de 1999 fue ejecutado a lo largo del año 2017 y completado el recién finalizado 2018.

 

Las decisiones que tomó el TSJ, el CNE y el poder ejecutivo en boca de Maduro, convocando una asamblea constituyente que desconoció a la propia constitución vigente (sin convocar previamente un referéndum aprobatorio), la posterior realización de dichas elecciones a constituyente con un sistema electoral también violatorio de los principios constitucionales (estableciendo una representación regional y sectorial arbitraria, tramposa y absolutamente antidemocrática), la instalación de dicha constituyente y las medidas anticonstitucionales que ha tomado como poder de facto (destitución de la fiscal y designación de un nuevo poder ciudadano, entre otras), la convocatoria totalmente irregular e inconstitucional a elecciones de gobernadores, alcaldes y a presidente, conforman un golpe de estado ejecutado a lo largo de casi dos años y que le ha conferido a los poderes públicos un carácter ilegal e ilegítimo.

 

Para remate de este golpe de estado en desarrollo que ejecutan Maduro y su combo desde 2017, están los sospechosos resultados electorales de todos esos procesos comiciales convocados de forma ilegal por la inconstitucional ANC, en donde se presume que el CNE ha inflado tanto las cifras totales de votantes como las de votos específicos a favor de los candidatos del PSUV, incluyendo al propio Maduro.

 

El resultado de este golpe de estado en desarrollo lo observamos en el retroceso general que presenta hoy la sociedad venezolana. Nuestra economía a descendido a niveles productivos no vistos en los últimos 70 años. Los salarios de los trabajadores se equiparan a los que prevalecían en 1910, hace más de un siglo, antes de que arrancara la industria petrolera. La entrega de los recursos naturales como petróleo, hierro, aluminio, oro, diamante, carbón y coltán, entre otros, se desarrolla bajo mecanismos de abierto entreguismo al capital extranjero (tanto chino como ruso, turco, iraní, estadounidense, canadiense y europeo), bajo contratos leoninos que perjudican los intereses nacionales y favorecen a las voraces multinacionales mineras, el eslabón más salvaje del capitalismo global.