Opinión

Inteligencia pervertida

"Durante millones de años de mutaciones genéticas la línea evolutiva humana se separó de la línea de los chimpancés, el cerebro creció junto con habilidades que necesitaban mayor capacidad cerebral, lo cual precisó sacrificar músculos de las mandíbulas haciéndolas más débiles".
lunes, 03 diciembre 2018

Que la civilización tecnológica nos haya pervertido la inteligencia no corre por cuenta del hombre sino de los invencibles efectos de la evolución.

Las investigaciones indican que los primates originarios evolucionaron poco después de la desaparición de los dinosaurios, quienes a poco se apresuraron a vivir en grupos donde cada animal debía moverse en una compleja red de amistades, jerarquías y rivalidades (¿les recuerda algo?), lo que a su vez puede haber impulsado un aumento sostenido de la capacidad intelectual.

Así, durante millones de años de mutaciones genéticas la línea evolutiva humana se separó de la línea de los chimpancés, el cerebro creció junto con habilidades que necesitaban mayor capacidad cerebral, lo cual precisó sacrificar músculos de las mandíbulas haciéndolas más débiles.

Hace tres millones de años ocurrió la mutación de un gen que probablemente haya provocado que las células del cerebro modelaran más prolongaciones, permitiéndoles formar más conexiones, y con ellas ¡Voilà! ¡la inteligencia, y la capacidad de pensar!

De hecho los humanos modernos pertenecen a un grupo o género de animales conocido como Homo, que en comparación con sus ancestros, tenían cerebros mucho más grandes y por ende eran ¡más inteligentes!, lo que les permitió aprender a controlar el fuego para cocinar los alimentos, entre otras habilidades.

Sin embargo, a pesar de todo ese larguísimo tiempo que nos ha tomado evolucionar, hoy en día aún cargamos con mutaciones que nos hacen totalmente inútiles para entender tantas cosas, lo cual induce a preguntar en qué estadio de inteligencia nos encontramos en relación al plan maestro de la evolución humana.

Sin duda no faltará quien sin pensarlo demasiado, responda que estamos en la cúspide de la evolución, y que me remita sin miramientos a observar las enormes obras de construcción, los magníficos medios de transporte, los descubrimientos científicos y avances tecnológicos, la innovación permanente en materia de agricultura, química o aeronáutica, la impresionante creatividad del hombre en las artes, música, literatura, deportes, etc.; quizás esa persona me obsequie con una lección gratuita de historia de la civilización, de sofisticadas formas de explotación de recursos, de la industrialización, de la división del trabajo, me hablará de legislación, y así de la perpetuación de todo lo anterior y más, por medio de la historia escrita y del calendario.

En esa misma tónica me hará un repaso de todo cuanto pueda para justificar su idea de civilización plena que él supone ocupamos en este momento, y con ello el nivel que le ha permitido al hombre posicionarse en el pináculo de todo lo creado, por obra y gracia de su majestad la inteligencia.

Entonces yo le preguntaré si acaso es inteligente hacer la guerra, crear conflictos, promover divisiones, aupar el odio y glorificar la violencia, si es acaso inteligente el egoísmo, la intolerancia, el racismo, la exclusión, la envidia, la ambición, la codicia; le preguntaré si ésta se mide por el horror del exterminio, le preguntaría quién es más inteligente, Collin Powell o Mahatma Ghandi; MacArthur o la Madre Teresa, un tecnólogo de Silicon Valley o un zapatero de aquí de Ciudad Bolívar, en fin, hay algo que no tengo claro con respecto a la inteligencia, me parece que hay un capítulo faltante en el programa de estudio sobre esa materia; ¿será acaso un lado oscuro vedado a la luz, una perversión de la mente que subyuga lo que ella misma nos presenta con el rótulo de “inteligencia” bajo el más amable de los conceptos?

La persona quizás insistirá en que sin ella no se hubieran logrado tales o cuales avances, pero seguramente dejará de mencionar que con ella también se producen demasiadas ideas y actos dañinos, violentos y crueles: la inteligencia pervertida, que ciertamente ha existido en todas las épocas, pero altamente potenciada en esta civilización tecnológica.

Nada fácil conciliar el asunto de la inteligencia con la realidad palpable. Si este grado de civilización que hemos alcanzado, en gran parte violenta, genocida, criminal, violatoria de los derechos humanos es la cúspide del ser humano como ser inteligente, entonces tengo un gran problema de ignorancia sobre ese tema, y por extensión acerca de su ente contralor, la conciencia.

viznel@hotmail.com