Opinión

Este año será peor

El año pasado nuestras reservas internacionales bajaron de los 10 mil millones de dólares,
martes, 08 enero 2019

Algunos ingenuos creerán que somos masoquistas, enfermos mentales, a quienes les agrada sufrir y ser martirizados. Es al contrario, deseo no angustiarme, no sentir dolor, simplemente deseo vivir tranquilo, sin zozobras y penurias innecesarias, al igual que cualquier ser humano racional. Tampoco estoy lleno de rabias y de rencores que me pudieran conducir al odio, aunque no puedo negar que siento un gran rechazo frente a quienes asumen el poder solo como un privilegio, es decir, un botín de guerra que debe repartirse entre los ganadores.
Hace poco días escuché al ministro Jorge Rodríguez, afirmar que la diáspora era un invento mediático, creado por los enemigos del gobierno a nivel nacional e internacional. Para él, es al contrario y habló de miles de inmigrantes que ingresaron al país a radicarse aquí. No puedo negar que eso me aterrorizó, al igual que un pasajero de un barco que dentro de la tormenta observa que las líneas de mando se encuentran en unos camarotes privados disfrutando de una fiesta y no se percatan que el barco está haciendo aguas y que deben repararse las grietas antes que no tenga manera de recuperarse. Esto, para mí, fue algo insólito, absurdo, totalmente increíble, no pude asimilarlo, alguien con cierta cordura debe asumir la conducción de la nave antes de que se hunda.
El año pasado, a pesar que se realizaron elecciones presidenciales en un maremágnum de inconsistencias legales y ventajas ilimitadas, luché para enfrentar al gobierno, pero la mayoría hizo lo contrario y le dejó el campo libre y por supuesto se impuso la estrategia gubernamental de desmotivar a la población opositora, que los podía vencer fácilmente, pero prevaleció lo que ya conocemos y no tiene vuelta atrás. Quejarse y criticar no tiene sentido. Según un gran jurista, de toda mi confianza, la soberanía reside en el pueblo y este decidió no votar en esas condiciones.
Ahora nos encontramos en una situación terrible, donde el presidente Nicolás Maduro Moros, se juramentará de nuevo el próximo 10 de enero, sin hacer caso a los reclamos internacionales para que se realicen unas elecciones limpias, con árbitro imparcial y con la habilitación de la estructura política opositora. Nicolás Maduro Moros, no escuchará estas sugerencias y renovará su mandato, desconociendo a la poderosa y legítima Asamblea Nacional, llevada por él a ser un simple símbolo sin ninguna influencia en los niveles de decisión. Lo que nos espera no es nada fácil, va a doler.
Cuando afirmo que este año será peor, es porque estoy seguro, según los pronósticos de los conocedores de la materia que esto será así. Los diagnósticos de los indicadores, hacen previsible el terremoto.
El año pasado, nuestras reservas internacionales bajaron de los 10 mil millones de dólares, algo nunca visto en los últimos 28 años, a pesar del incremento de los precios petroleros, pero reducida la producción a niveles del año 1952. Hemos dejado de pagar deuda por más de 6 mil millones de dólares, el año pasado y este año será mucho más. El crédito internacional está cerrado y el auxilio de China, Rusia y Turquía, es apenas un vaso de agua en el desierto, no pueden disponer del dinero de sus naciones como lo hacen aquí, sin ningún control. A veces me pregunto cómo llegamos a endeudarnos teniendo tanto dinero. En el año 2008, nuestras reservas internacionales superaban los 43 mil millones de dólares y para el 2013, todavía triplicábamos el monto actual, aunque nos agarró de sorpresa la baja inesperada de los precios petroleros y no se tomaron los correctivos correspondientes, continuamos regalando el petróleo a países extraños a nosotros y algunos robando lo poco que quedaba y eso está a la luz pública, dicho por el mismo gobierno. No lo pueden esconder ni negar. Ahora tenemos altos precios, pero sin producción, la destrucción de la industria petrolera es un delito inenarrable, algo sin parangón en la historia de la humanidad. No tuvimos ninguna huelga, ni mucho menos una guerra. Alguien debe explicar lo que ocurrió para que se produjera la hecatombe de la industria petrolera y con ello los recursos imprescindibles para sobrevivir, donde la mayoría del aparato productivo fue arrasado y dependemos casi totalmente de las compras en el extranjero.
Para finalizar, les voy a dar unos pequeños ejemplos, tanto oficiales como privados. SIDOR, VENALUM, ALCASA, INTERALUMINA, CARBONORCA, GURI, ¿qué producen comparadas con años anteriores, algunas de estas empresas del Estado?, absolutamente nada. La industria automotriz, con una capacidad de ensamblaje de 210 mil vehículos anuales, producía un promedio de 154 mil vehículos, el año pasado ensamblaron 1.056. ¡Feliz año!