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¿Cómo se vivirá la Navidad este año?

Migrantes lamentan tener que pasar fechas decembrinas lejos de sus familias.
jueves, 20 diciembre 2018
Cortesía | Muchos pasarán Navidad sin sus familias porque están fuera del país

La situación económica que enfrenta Venezuela hace difícil cumplir con algunas tradiciones de Navidad.
Antes era común los estrenos de ropa, los regalos, la comida y bebida, así como la decoración e inclusive los viajes; sin embargo, con el tiempo y producto de la crisis, es casi imposible la compra de ciertos artículos navideños para seguir con las costumbres de esta fecha.

Incomprables
En un reciente recorrido de PRIMICIA se constató que el valor de los juguetes en Guayana estaría entre Bs.S 5 mil hasta más de Bs.S 60 mil.
El valor de una franela supera los Bs. S 6.000, los suéter tienen un costo mayor a los Bs.S 9.000, mientras que el par de zapatos podría exceder los Bs. S 15.000.
La comida es la mayor preocupación hoy en día para quienes acostumbraban a tener una cena con los suyos.
Un estudio del portal Analítica, publicado el 30 de noviembre, reveló que para hacer unas 50 hallacas serían necesarios 12 salarios mínimos, tomando en cuanta que los precios van en ascenso.
El nuevo salario mínimo establecido en Bs. S 4.500, fue anunciado el 29 de noviembre y entró en vigencia a partir del el 1 de diciembre.
Esto pudo generar un aumento significativo en los productos, por lo que a la fecha, la cantidad de sueldos necesarios se estima sea mayor.
La interrogante sería: ¿cómo asumir la crisis en Navidad?.
Indiscutiblemente, diversas familias han tenido que priorizar la alimentación cotidiana, para poder sobrellevar la situación que a diario se enfrenta en el país.
Los Bs. S 4.500 no alcanzan para cubrir todos los gastos que por tradición se deberían asumir.

Alternativas
Desde hace algunos años, las familias han tenido que compartir gastos para poder sobrellevar la situación y no dejar que se pierdan las costumbres que de generación en generación se han mantenido.
Ante esta situación, la psicoterapeuta Lismary Carreño, indicó que la situación ha tenido como resultado personas desesperanzadas.
Sin embargo, ha permitido que las cosas se hagan de otra manera.
“Si antes nos llenábamos con cosas de afuera, ¿qué tal si ahora busco dentro de mí aquellas cosas que a lo mejor no estaban tan valoradas como antes y le doy un giro?”.
Carreño explicó que el venezolano siempre ha buscado la alegría y llenarse de todas las cosas de su exterior.
A su juicio, la situación está ayudando a tomar conciencia de qué es lo realmente importante.
Agregó que “estamos en un tiempo de cambio, pero más desde adentro que de afuera”.
Aseguró que es necesario revisar los pensamientos y creencias para poder conseguir la tranquilidad y la paz.
“Celebrar las cosas en la Navidad desde cosas materiales, son ricas pero no duran, son cosas que expiran y tienen su tiempo de vida, y el mundo nos está invitando a que cambiemos eso”, aseveró.
La también coach espiritual comentó que es cierto que muchas familias ya no disponen del mismo poder adquisitivo de antes, pero existen formas de reinventar las tradiciones con creatividad para poder crear cosas nuevas.
“Eso de incentivar la cena en Navidad es algo que deja muchísimo, nos llenamos de recuerdos hermosos, pero podemos con lo que tengamos hacer una cena de Navidad; hacer una cena de intenciones, de decirnos cosas hermosas los unos a los otros, mirarnos a los ojos, o sea, hay tantas formas que tenemos de poder dar algo, porque la Navidad significa dar”, puntualizó.
Carreño argumentó que la Navidad es un tiempo para dar.
Evidentemente, se creó la costumbre de que la Navidad era una fecha para entregar objetos materiales, pero la situación induce a reinventar la tradición.
Se puede obsequiar una palabra bonita, incentivar el decirle a otra persona que es extraordinaria, buscando dar las cosas hermosas que se tiene dentro.

¿Cómo afrontarlo?
Carreño considera que es importante que no se esconda “cómo nos sentimos, porque una de las cosas que hacemos desde que el mundo es mundo, es esconder nuestras emociones y lo que estamos sintiendo”.
Informó que cuando los sentimientos se esconden, en algún momento van a salir, pero mientras tanto se siguen postergando las emociones y tristezas.
Refirió que “mientras más lo escondemos, más pensamos en eso”, por lo que es necesario hablarlo y expresarlo, con el propósito de darle fin a la melancolía.
“Tengo que darme el permiso y si estoy en familia hablarlo, porque generalmente en las familias, desde que el mundo es mundo, se esconde todo: nuestras tristezas, que nos pasó algo y otras situaciones”, aseveró.
Afirmó que la manera en conseguir la tranquilidad, es siendo consciente, como única elección.
“Hay que ser conscientes y decir: ‘Hoy quiero dejar esto atrás o yo quiero sacar esto y decírselo a mamá’”, opinó.
Carreño enfatizó en que la rabia, depresión, ira, entre otras situaciones se deben vivir, sentir y decir, para poder sacarlas.
“Eso sí, entregándoselo a la divinidad, al Niño Jesús o a quien crean, y pídanle que les dé una nueva percepción de eso”, puntualizó.

Migrantes
Este diciembre, como consecuencia a la crisis migratoria que ha vivido el país, un gran número de familias venezolanas pasará estas fiestas alejadas de aquellos que han partido a otras latitudes en busca de mejores oportunidades.
Se trata de un tema que llena de tristeza a muchos, por tener que compartir conectados a través de un celular, una tablet u otra red social o aparato electrónico que permita la comunicación.
“Siempre hay formas de comunicarnos y las buscamos, entonces la vida nos ha llevado a que nos metamos con un teléfono y aprendamos a comunicarnos de otra forma”, indicó.
A su criterio, todo tiene un lado positivo y negativo, pero cada ciudadano debe elegir cuál es la opción de su preferencia.
“Si hay algo que tenemos los seres humanos, es el poder de decir lo que quiero sentir y como quiero estar; ese es el mayor regalo que tenemos: poder elegir”, sostuvo.
Carreño dijo que indudablemente se extraña y también se dice. No se debe esconder y seguramente, salgan lágrimas, pero eso también ayuda a conseguir un equilibrio emocional.
“El amor está por encima de todo, cuando yo lo elijo y cuando hay amor, se va la tristeza. Dicen los libros que donde está tu mente, estás tú. Lo que hago es cerrar mis ojos y estoy con mi hija que está afuera”, afirmó.
Carreño considera que es necesario poner la confianza y la fe en que por otros países, las personas que están lejos conseguirán otra familia que los cobije, solidarizándose con los migrantes.
“Tengo que confiar. De nada sirve que le pida a Dios y viva preocupada, porque no dejo que la divinidad actúe”, explicó.
La psicoterapeuta agregó que la oración es importante, así como el envío de energía y luz positiva desde el ser y el sentir.
“¿Cómo mando luz sintiendo rabia, tristeza y oscuridad?, no puedo, yo tengo que mandar luz sintiéndome en paz. Es lo que en esta Navidad se le puede regalar a todos los que tenemos alrededor y a los que están afuera: mi tranquilidad, paz y alegría”, comentó.
Asimismo, refirió que la forma de estar en paz es eligiéndolo y perdonando las cosas del pasado que ya no tienen que estar allí.
“Cuando se sienta rabia, tristeza y dolor es porque hay falta de perdón”, explicó Carreño.

Testimonio
Para Euclides Torrealba, venezolano en Perú, la crisis es muy lamentable.
Aunque su familia ha entendido que tuvo que irse a ese país para poder ayudarlos, “este diciembre perdió su esencia”, porque no los podrá ver ni abrazar en un momento que está acostumbrado a hacerlo, ya que siempre se reúnen para recibir el año nuevo.
“Este año será muy triste porque no tengo a mi familia al lado”, indicó el joven oriundo de Altagracia de Orituco, estado Guárico.
Torrealba explicó que por primera vez tendrá que trabajar un 31 de diciembre, cosa que no estaba en sus planes.
“Pero como esa, muchísimas cosas no están dentro de los planes de un migrante, así que me tocó afrontarlo, entendiendo que mientras más uno crece más responsabilidades tiene. Yo decidí salir de Venezuela y ahora sencillamente tengo bailar al son de estos compromisos porque las tengo, las adquirí y tengo una responsabilidad también con mi familia que está en Venezuela”, puntualizó.

Se sienten solos
Eduardo Garcías, oriundo de Maturín, estado Monagas, comentó que ha sido muy difícil estar en otro país (Perú), donde no se tiene a nadie para compartir de estas fiestas como tradicionalmente lo hacía. Mantiene la esperanza y la fe en que todo cambiará y la próxima Navidad, sí estará con los suyos.

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