Opinión

Bitácora Industrial

“El gobierno bloqueó la inversión privada en Guayana sin tener alternativa alguna que la sustituyera”.
Bitácora Industrial
viernes, 11 enero 2019

Inversión en pellas y briquetas

Si el origen de la cadena de producción del aluminio es la bauxita, cuya producción y conversión en alúmina está paralizada desde hace más de un año, provocando el colapso casi total de las plantas de ese sector, igual está ocurriendo con el retroceso en la extracción de mineral de hierro, que compromete las posibilidades de reactivación de todas las plantas de pellas y briquetas, así como de Sidor. A diferencia de las plantas reductoras de aluminio, cuya recuperación es altamente improbable tanto desde el punto de vista técnico como de inversión, en el sector hierro la situación es muy distinta porque todas sus plantas son recuperables y serían perfectamente rentables. Pero para que esto suceda es imprescindible permitir la inversión privada, visto como está que el Estado carece de los recursos financieros para hacerlo. Esto debimos haberlo hecho mucho antes, incluso en tiempos en que el gobierno disponía de recursos suficientes para invertir, de manera que la recuperación de las plantas procesadoras de mineral de hierro fuera hecha a expensas de inversión privada, mientras el Estado destinaba sus recursos financieros a las áreas que son de su exclusiva competencia, como la salud pública, educación, seguridad e infraestructura. No creo exagerar al afirmar que si el gobierno no hubiera cometido el gravísimo error de cerrar la inversión privada, la situación industrial de Guayana sería otra muy distinta. El gobierno bloqueó la inversión privada en Guayana sin tener alternativa alguna que la sustituyera. El mejor ejemplo de ello es Sidor, que hoy está casi totalmente paralizada cuando en el último año de gestión de Techint su producción superó los 4 millones de toneladas. Para la recuperación de Guayana, que es perfectamente posible, lo primero que debe hacer el gobierno es reabrir la participación privada, tanto de capital como de tecnología. Que el inversionista aporte el capital necesario para reactivar las plantas, y que las opere hasta que recupere su inversión y el rédito. Fue lo que hizo China, que es un país con un gobierno políticamente “comunista”, cuando puso sus industrias públicas quebradas o paralizadas en manos del sector privado internacional. Eso no significó cambio político alguno en China, porque el partido comunista siguió en el poder, pero con empresas que comenzaron a generar recursos financieros para el gobierno, se reactivó el empleo y hoy China está disputándole a Estados Unidos el primer lugar entre las economías del mundo. Con el sector aluminio tan deteriorado, la recuperación de Guayana tiene que comenzar por el sector ferro siderúrgico, cuya capacidad instalada es importante y puede servir como motor de arranque para la economía de la región. Con la reactivación de este sector se puede mover también el sector metalmecánico, cuyos talleres fueron de los más importantes del continente, a la par de México, Brasil, Estados Unidos y Canadá. Pero para que todo esto sea posible es imprescindible que haya suficiente mineral de hierro y preocupa que Ferrominera esté en los niveles actuales. Incluso si su producción supera los 5 millones de toneladas, estaría muy por debajo de las necesidades de Sidor y del plantel de briqueteras. De igual manera es imprescindible que Pdvsa garantice el suministro de gas suficiente para que las plantas de pellas y briquetas puedan operar sin interrupciones. O en todo caso, si no está en capacidad de garantizar el suministro de gas, que lo diga de manera de incluir ese elemento en los proyectos de reactivación de las plantas de pellas y briquetas, y para que Sidor tome medidas al respecto. Muchas plantas del mundo funcionan sin tener gas directo y sin embargo son eficientes y rentables. Guayana tiene futuro, pero si el gobierno carece de recursos no tiene otro camino que permitir que la inversión privada acometa la recuperación de las plantas que se puedan reactivar, sobre todo en el procesamiento del mineral de hierro. Como lo vengo planteando desde hace por lo menos 10 años: Suspender las exportaciones de mineral de hierro primario, para convertirlo aquí en briquetas o acero, y exportarlo con ese valor agregado. Esta semana la tonelada de mineral de hierro está en 73 dólares y la de briquetas en 245.

 

Petróleo

Hasta la última semana de 2018 los precios petroleros estuvieron retrocediendo, a pesar de que a comienzos de diciembre la Opep y sus aliados encabezados por Rusia decidieron un recorte de producción de 1,2 millones de barriles diarios a partir de este primero de enero. En esa última semana del año pasado, el barril de la Opep perdió 2,57 dólares hasta quedar en 53,92, el West Texas cedió 2,61 hasta 45,47 y el Brent fue el más golpeado con un retroceso de 5,19 hasta cerrar en 52,36 dólares. Fue obvio que los mercados no reaccionaron positivamente al recorte anunciado por la Opep y que muchos inventarios fueron realizados ante el temor de que los precios siguieran cayendo. Pero en la primera semana de enero el escenario cambió y una vez que entró en vigor el recorte, los mercados se recuperaron llevando los precios incluso por encima del que tenían antes de la baja de la última semana de 2018. En esa primera semana de este año, el barril Opep ganó 3,40 dólares para llegar a 57,32, el West Texas agregó 6,67 hasta 52,14 y el Brent dio un salto de casi 7 dólares (6,97) hasta 59,33. El precio del barril venezolano fue impulsado por los marcadores internacionales y pasó de 47,89 a 52,12 dólares. Los expertos internacionales coinciden en que el mercado absorberá pronto el impacto del recorte decidido por la Opep, pero será necesario que lo aumente en unas semanas porque la economía mundial va a crecer menos de lo que esperaba y eso significará un menor consumo de petróleo, al mismo tiempo que aumentará la producción de los países fuera de la Opep, como Canadá, Estados Unidos, Brasil y otros, incluyendo a Libia, que no está obligada a cumplir el recorte. Los analistas petroleros igualmente consideran que es difícil que las sanciones de Estados Unidos contra Irán logren bloquear totalmente sus exportaciones, por lo que ese país podría seguir colocando en el mercado por lo menos 1,5 millones de barriles en países como los de la Unión Europea que decidieron no acatar dichas sanciones.

 

Otro pozo frente al Esequibo

Terminando 2018, Mark Binoe, director del Departamento de Energía de Guyana, anunció el descubrimiento de un nuevo pozo de petróleo dentro del Bloque Starbroek, situado frente a las costas del Territorio Esequibo, que pertenece a Venezuela. Probablemente la incursión de los dos buques exploradores contratados por Exxon y desalojados por la armada venezolana, tenga que ver con este nuevo descubrimiento, porque estaban trabajando en una zona que es la proyección del Starbroek hacia las costas del Delta Amacuro.

El nuevo pozo fue denominado Pluma 1, con reservas estimadas en mil millones de barriles, lo que sumado a los 4.000 millones que ya habían sido ubicados en los otros pozos de ese bloque Starbroek llegaría a un total de 5.000 millones de barriles.

Guyana proyecta una producción de 750.000 barriles diarios en unos 3 años, según los planes anunciados por Binoe.